En una entrevista concedida a Bloomberg News en Washington, Georgieva ha indicado que el impacto del conflicto en Oriente Próximo ha alterado las proyecciones iniciales de la institución, que hasta ahora apuntaban a una mejora respecto al año anterior.
De hecho, tan solo un día antes, y en otra entrevista en ‘Reuters’, la directora gerente indicaba que antes del estallido de la guerra, el organismo iba revisar al alza sus proyecciones de crecimiento global, situándolas en el 3,3% en 2026 y en el 3,2% en 2027. Pero la guerra ha trastocado estas expectativas.
Y es que el cierre de facto del estrecho de Ormuz ha provocado un shock energético que ha disparado el temor a un aumento de la inflación y a un descenso del crecimiento económico. Con todo, y aunque el transporte marítimo a través de este crucial paso se ha reanudado lentamente, con algunos petroleros transitando la zona, el volumen se mantiene muy por debajo de los niveles previos a la guerra.
En este sentido, Georgieva considera que el papel de los bancos centrales será crucial para la gestión de los efectos de la crisis. «Hemos estado instando a nuestros miembros a reconocer que vivimos en un mundo más incierto y propenso a las crisis. Lo que los protege son fundamentos sólidos, instituciones fuertes y buenas políticas que fomenten la productividad y el crecimiento. Y cuando la incertidumbre disminuya, fortalezcan sus reservas».
Source: Bolsamania.com

