Se trata del último dato antes del estallido de la guerra en Irán, y supone un balón de oxígeno para la canciller británica, Rachel Reeves, que se enfrenta a las advertencias lanzadas esta misma semana por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que cree que Reino Unido sufrirá el mayor impacto económico del G7 a causa de la crisis energética que está provocando el conflicto en Oriente Medio.
De hecho, el FMI redujo sus previsiones de crecimiento para Reino Unido a tan solo un 0,8% este año, frente a su anterior pronóstico del 1,3%.
Los datos sobre la economía conocidos este jueves corresponden a las semanas previas al inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó el pasado 28 de febrero. Todo lo que ha ocurrido desde entonces ha puesto al Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés), igual que al resto de bancos centrales, en una encrucijada. El próximo 30 de abril el organismo se reúne para decidir si mantiene los tipos de interés en el 3,75% o no.
Source: Bolsamania.com

