Según ha explicado la CNBC, esta decisión se ha tomado en la semana en la que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó su nivel más alto en 19 años, en un contexto marcado por el aumento de las preocupaciones sobre el déficit presupuestario, una inflación persistentemente por encima del objetivo y el elevado volumen de emisiones de deuda corporativa, que compite con los bonos del Tesoro por el interés de los inversores.
Este mismo miércoles, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció que «está duplicando, como mínimo», el volumen de las operaciones de recompra de bonos destinadas a apoyar la liquidez de los títulos nominales con cupón y vencimiento a largo plazo (los segmentos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años), de tal manera que el limite pase de 2.000 a 4.000 millones de dólares por operación.
Sin embargo, los estrategas de renta fija consideran que el impacto de la medida podría ser limitado a largo plazo. ING señaló que la intervención de Bessent refleja cierta preocupación de la Administración por el aumento de los costes de financiación a largo plazo y abre la puerta a que el Tesoro pueda repetir la operación en el futuro.
«Esta medida difícilmente cambiará por sí sola la trayectoria de los rendimientos a largo plazo, aunque sí consigue moderarla», apuntaron los analistas de la entidad.
En este sentido, el mercado podría interpretar el anuncio como una señal de que el Tesoro está dispuesto a volver a incrementar el tamaño de las recompras si los rendimientos de los bonos con vencimientos largos vuelven a subir de forma pronunciada.
Los rendimientos, de hecho, volvieron a repuntar ligeramente el jueves. El bono a 30 años sumó casi tres puntos básicos y alcanzó el 5,234%, un nivel prácticamente idéntico al registrado una semana antes.
El movimiento del Tesoro se produce en un momento especialmente delicado para las finanzas públicas estadounidenses. La deuda nacional de EEUU superó esta semana los 40 billones de dólares por primera vez, después de haber rebasado los 30 billones hace apenas cuatro años y medio.
A pesar del alivio inicial provocado por la intervención, los inversores mantienen la atención puesta en la evolución de la deuda estadounidense. Dan Coatsworth, responsable de mercados de AJ Bell, considera que, aunque el Tesoro ha logrado reducir temporalmente los rendimientos de los bonos a largo plazo, el elevado volumen de deuda nacional seguirá siendo una de las principales preocupaciones para los mercados.
Source: Bolsamania.com



