El rendimiento del Treasury a diez años ha avanzado este jueves más de 13 puntos básicos, hasta situarse en el 5,112%, después de haber rebasado la barrera psicológica del 5% durante la sesión del miércoles.
«El catalizador fue, aparentemente, la fortaleza económica», valora Stephen Innes, gestor de SPI Asset Management. Y es que la actividad empresarial estadounidense se aceleró a su ritmo más rápido en más de cinco años, con un aumento en la producción y nuevos pedidos tanto en el sector manufacturero como en el de servicios.
«Exceptuando el repunte de la demanda tras la reapertura de la economía después de los confinamientos por la Covid-19, la última mejora en la actividad empresarial es la mayor registrada desde principios de 2015«, dice Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence.
«Existen algunas salvedades. Las encuestas empresariales pueden sufrir sesgos nominales cuando los encuestados consideran los pedidos y envíos en dólares en lugar de en términos ajustados a la inflación. Además, tras el titular, también se observaron indicios de un empeoramiento de los cuellos de botella en la cadena de suministro y un aumento de los precios. Ninguna de las advertencias importó una vez que el mercado percibió un crecimiento más sólido«, añade Innes.
Además, los comentarios del gobernador de la Reserva Federal, Michael Barr, han añadido más presión al asegurar que «probablemente» serán necesarios nuevos ajustes de política monetaria para garantizar que la inflación baje hasta el objetivo en un plazo razonable, ya que el crecimiento económico de EEUU es «sólido» y «el mercado laboral está fuerte».
Por si esto fuera poco, los inversores también han hecho frente a una subasta de bonos a 5 años del Departamento del Tesoro mucho más débil de lo esperado. Según BMO, la venta concluyó con un rendimiento del 5,033%, muy por encima del promedio de las seis subastas anteriores, que fue del 4,186%. Los postores indirectos, entre los que se incluyen bancos centrales de todo el mundo, se hicieron con el 54% de la subasta, muy por debajo del promedio del 65%.
«En resumen, una mala subasta en la que el Tesoro intentó vender bonos en un mercado débil y donde los rendimientos no fueron lo suficientemente atractivos como para atraer compradores», asegura Peter Boockvar, director de inversiones de One Point BFG Wealth Partners, en declaraciones recogidas por ‘CNBC’.
«La fuerte subida de TIRes, con el rendimiento del bono americano a 10 años por encima del 5,10%, estuvo impulsada por dos detonantes claros, por una parte, unos PMIs mucho más fuertes de lo esperado y, por otra, una subasta del tesoro a cinco años especialmente débil, colocando 70.000 millones de dólares al 5,033%, con una demanda inferior a la media reciente, reforzando la sensación de que el mercado está exigiendo una prima cada vez mayor para absorber duración», comentan en Renta 4 Banco.
Source: Bolsamania.com



