Susan Spence, directora del ISM, subrayó que la economía en su conjunto continúa en expansión por vigésimo tercer mes consecutivo. El índice de nuevos pedidos creció por noveno mes seguido, tras cuatro lecturas en contracción, y alcanzó el 55,3%, 1,6 puntos más que el 53,7% de agosto. La cartera de pedidos subió 4,6 puntos, hasta el 56,4%, y el empleo avanzó 1,5 puntos, hasta el 52,7%.
En sentido contrario, el índice de producción retrocedió 1,6 puntos, hasta el 56,7%, frente al 58,3% de agosto. El índice de precios, por su parte, se mantuvo en territorio expansivo con un 77,9%, un salto de 6,8 puntos respecto al 71,1% del mes anterior.
El índice de entregas de proveedores mostró una ralentización por décimo mes consecutivo, con una lectura del 59%, 0,3 puntos menos que el 59,3% de agosto. El de inventarios se situó en el 48,6%, dos puntos por debajo del 50,6% anterior, y el de inventarios de los clientes bajó 1,2 puntos, hasta el 41,6%. Los nuevos pedidos de exportación perdieron 2,3 puntos, hasta el 50,9%, y las importaciones cedieron 1,5 puntos, hasta el 51%.
Spence explicó que, de los cinco subíndices que componen el PMI, solo los nuevos pedidos y el empleo crecieron a mayor ritmo que en agosto. Los comentarios de las empresas fueron un 40% positivos y un 60% negativos, una proporción de 1 a 1,6. Entre los negativos, la volatilidad de los precios apareció en el 46% de los casos, los aranceles en el 34%, la guerra con Irán en el 30% y el aumento de los plazos de entrega en el 21%; la mayoría mencionó varios factores a la vez.
En cuanto a la demanda, tres de los cuatro indicadores —nuevos pedidos, pedidos pendientes y nuevos pedidos de exportación— permanecieron en expansión. El índice de inventarios de los clientes siguió en niveles «demasiado bajos» y se contrajo más rápido, algo que suele interpretarse como un factor positivo para la producción futura.
La producción se expandió por undécimo mes consecutivo, aunque la proporción de comentarios positivos frente a negativos volvió a caer: 1,6 a 1, frente a 2,2 a 1 en agosto y 3,3 a 1 en julio. El empleo, por su parte, se mantuvo en expansión, con una proporción de comentarios positivos y negativos de 1,5 a 1.
Los componentes de los insumos mostraron un comportamiento mixto: las entregas de proveedores bajaron, los inventarios volvieron a terreno contractivo y las importaciones retrocedieron, mientras que los precios recuperaron el nivel que tenían al comenzar la guerra con Irán.
Por sectores, de las seis mayores industrias manufactureras, cinco crecieron en septiembre: productos informáticos y electrónicos; alimentos, bebidas y tabaco; equipos de transporte; maquinaria; y productos químicos. En total, doce industrias registraron expansión: equipos eléctricos y electrodomésticos, minerales no metálicos, metales primarios, plástico y caucho, informática y electrónica, productos metálicos, muebles, alimentos y bebidas, equipos de transporte, maquinaria, manufacturas diversas y químicos. Solo dos se contrajeron: impresión y servicios relacionados, y fábricas textiles.
S&P REGISTRA UN CRECIMIENTO DE DOS PUNTOS
Por otra parte, el PMI manufactuero de S&P se situó en 55,9 puntos, dos puntos más que en el mes anterior pero 1,1 puntos menos que las previsiones. El estudio explicó que pese al crecimiento, la capacidad de las fábricas siguió bajo presión, mientras las cadenas de suministro volvieron a tensionarse, con los plazos de entrega de los insumos alargándose en mayor medida en más de cuatro años.
Asimismo, los pedidos de exportación también descendieron debido a los aranceles, mientras que los precios de los insumos aumentaron a un ritmo más intenso no solo por los aranceles, sino también por los elevados precios de la energía y la escasez de artículos clave como el acero y los componentes electrónicos. Por otra parte, indicó que las empresas siguieron señalando esfuerzos para aumentar sus existencias ante las preocupaciones por los precios y las cadenas de suministro.
«Septiembre ha visto cómo el ritmo de expansión de la industria manufacturera estadounidense volvía a acelerar, con el PMI elevándose a su nivel más alto desde mayo de 2022. El repunte de los nuevos pedidos animó a las fábricas a aumentar notablemente la producción y a contratar trabajadores en número creciente», ha señalado Chris Williamson, economista jefe de S&P, quien ha señalado que los pedidos pendientes están aumentando y los proveedores registran una actividad cada vez mayor, lo que apunta a una capacidad tensionada, ya que las empresas tienen dificultades para satisfacer la demanda tanto en los sectores orientados al consumidor como en los empresariales.
Para Williamson, esto es especialmente visible en la inversión y la producción de maquinaria y equipos, vinculadas en muchos casos al aumento del gasto relacionado con la IA. La acumulación de existencias de seguridad ante las preocupaciones por los precios y las cadenas de suministro también continúa respaldando la demanda, aunque la persistente caída de los pedidos de exportación sigue siendo una decepción.
“Aunque supone una señal alentadora para una mayor expansión de la capacidad manufacturera en los próximos meses, el indicio de que la demanda supera a la oferta también implica que las presiones inflacionistas siguen siendo un foco clave de preocupación, especialmente en un contexto de elevados precios del petróleo», ha apuntado.
Por último, ha señalado que la combinación de una aceleración del crecimiento, un aumento de la contratación y unos indicadores de precios elevados alimentará las especulaciones sobre una nueva subida inminente de los tipos de interés por parte del FOMC.
Source: Bolsamania.com

