El consenso prevé que la tasa general repunte hasta el 3,7% en septiembre, frente al 3,4% registrado en agosto. Para la variable subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos, se anticipa un avance de una décima, hasta el 2,5%.
«Este es un dato económico clave antes de la reunión del FOMC a finales de este mes, ya que nos indicará si la inflación se está moderando, como sugería el PCE de agosto, o si está volviendo a ser un problema», afirma Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB.
«Es probable que la inflación energética se mantenga elevada —los precios del petróleo y el gas fueron volátiles durante septiembre—, pero lo que importará para las expectativas de la Fed es si la presión inflacionaria se extiende más allá de la energía y si los consumidores siguen gastando a pesar del aumento de los costes de endeudamiento», valora Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote.
De hecho, ING Economics señala que «se necesitaría un informe del IPC especialmente positivo el 14 de octubre para provocar una reacción. Esto no es imposible dado el fuerte aumento de los precios de la gasolina y las tarifas aéreas».
Una opinión compartida con los estrategas de Danske Bank, para quienes «se necesitaría una clara sorpresa positiva en el IPC para que la Fed suba las tasas ya en octubre«.
«Un dato más positivo complicaría la capacidad de la Reserva Federal para adoptar una postura de paciencia tras la debilidad de las nóminas y las revisiones más moderadas del PCE», subraya Patrick Munnelly, estratega de mercado de Tickmill Group. Por ello, considera que «la distinción entre la inflación general y la subyacente será crucial».
«La Fed puede ignorar un aumento impulsado por la energía si las expectativas de inflación se mantienen estables y las presiones subyacentes en los servicios están contenidas. Pero si el traslado del petróleo parece más amplio, afectando al transporte, los bienes o la logística, los mercados podrían necesitar reconstruir cierta probabilidad de un mayor ajuste«, agrega.
En este sentido, para Ozkardeskaya, una inflación persistente combinada con un consumo fuerte podría fortalecer la posición de los halcones de la Fed y mantener los rendimientos bajo presión alcista. «Una inflación más moderada con un gasto sólido sería una combinación más favorable para las acciones».
«Una inflación elevada mantendrá los tipos de interés altos durante más tiempo y también ejercerá presión sobre los bonos, elevando sus rendimientos. Unos rendimientos de los bonos más altos perjudican los beneficios empresariales y podrían presionar a la baja a las acciones a finales de esta semana», apostilla Brooks.
EL IPC, CLAVE PARA LOS PRÓXIMOS MOVIMIENTOS
Y es que, a pesar del débil informe de empleo, la inflación sigue siendo la principal fuente de presión sobre las expectativas de la Fed.
«El mercado laboral no es una fuente de presiones inflacionistas (con la IA y los cambios demográficos impulsando importantes cambios estructurales bajo la superficie) y esperamos que la inflación subyacente del PCE y del IPC converja lentamente con el tiempo hacia la actual tendencia del 2% de inflación subyacente de los costes laborales unitarios, a medida que se desvanezcan las presiones sobre los costes no laborales —aranceles, energía y ajustes de precios de los componentes informáticos—», señala Tiffany Wilding, economista de Pimco.
«El enfriamiento del mercado laboral, la moderación de la inflación y un endurecimiento significativo de las condiciones financieras refuerzan nuestra convicción de que la Fed tiene menos urgencia por seguir subiendo los tipos de interés. Prevemos una última subida de tipos en diciembre, seguida de una pausa prolongada. A medida que la inflación se acerque al objetivo de la Fed y el crecimiento se mantenga sólido, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU deberían tender gradualmente a la baja durante los próximos 12 meses», dice David Kohl, economista-jefe de Julius Baer.
Pimco también espera que la Fed mantenga los tipos sin cambios en octubre, sin descartar nuevas subidas, «aunque no están garantizadas». «Mantenemos nuestra opinión de que cualquier ajuste adicional de la política monetaria será una recalibración, más que un ciclo sostenido de subidas».
Así, al cumplirse el octavo mes de la guerra en Oriente Medio, ¿podrán las bolsas seguir subiendo si la inflación continúa en alza? «Esta es la pregunta que podría mantener en vilo a los inversores bursátiles esta semana», concluye Brooks.
Source: Bolsamania.com

