Hace tan solo unos días, el consejo ejecutivo del Riksbank, el banco central de Suecia, decidió poner fin a cinco años de política de tipos negativos subiendo 25 puntos básicos el tipo de referencia utilizado en sus operaciones de refinanciación, que se sitúa ahora en el 0%, a pesar de las estimaciones de desaceleración económica.
«Con esta política monetaria expansiva, se espera que la economía esté equilibrada durante los próximos años y las condiciones sean buenas para que la inflación se mantenga cerca del objetivo en el futuro», explicaba el que es el banco central más antiguo del mundo el pasado jueves tras tomar la decisión.
Hace un año, este banco central tomó la misma medida, elevar los tipos en 25 puntos básicos, en un escenario en el que el BCE no ha visto en absoluto margen para tomar una decisión así.
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Su país vecino Noruega también tiene los tipos de interés por encima de cero. Si bien en su reunión más reciente mantuvo sin cambios las tasas, en los últimos quince meses los ha subido en cuatro ocasiones, hasta el 1,5%, nivel que alcanzaron el pasado mes de septiembre.
Otra de las economías más cercanas a la zona euro es la de Reino Unido, donde los tipos de interés se encuentran también en la zona positiva. El Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) votó hace tan solo unos días mantener los tipos de interés en el 0,75%, aunque dos de los miembros del comité de política monetaria del instituto emisor preferían un recorte de tipos.
LA FED LOS MANTIENE
Y, por supuesto, Estados Unidos. La Reserva Federal decidió hace un par de semanas mantener los tipos entre el 1,5% y el 1,75%, algo que no cambiará, al menos en principio, durante todo 2020. El supervisor estadounidense cree que es necesario dejar los tipos en este nivel para sostener la expansión de la actividad económica, unas condiciones del mercado laboral «fuertes» y la inflación cerca del objetivo del 2%.
Estas circunstancias dejan al BCE dentro de la pequeña lista de grandes emisores que sigue aplicando la política de tipos negativos. El supervisor de la zona euro, que tomó su última decisión de política monetaria el pasado 12 de diciembre, cuando se estrenó en la tarea Christine Lagarde, mantiene el tipo de interés utilizado en sus operaciones de refinanciación en el 0% y la facilidad de depósito en el -0,5%.
Esta última tasa es la que más lamentan los bancos de la zona euro, que han comenzado a trasladarla a sus clientes, pero solamente a los institucionales y los corporativos… al menos de momento. En España, los minoristas continúan constituyendo una línea roja, aunque esta puede desdibujarse con el tiempo si la política de tipos bajos continúa.
Actualmente, pocos grandes emisores, además del BCE, mantienen sus tipos en terreno negativo. En cuanto a economías cercanas, Dinamarca y Suiza los sitúan en el -0,75%, mientras que en el caso de Japón, los tipos de depósito se sitúan en el -0,1%.
Source: Bolsamania.com

