Asimismo, atendiendo a la tasa mensual, el crecimiento se ha reducido al 0,4% desde el 0,5% anterior, pero por encima del 0,2% previsto. Este es el menor incremento mensual en seis meses.
Si se atiende al índice de precios de consumidores subyacente, que excluye el cálculo los precios de los alimentos y la energía por su mayor volatilidad, se ha observado que ha crecido un 3,6%, manteniendo el ritmo del mes de mayo y en línea con las previsiones, manteniéndose en máximos de hace 30 años.
El PCE es uno de los indicadores en los que más se fijan desde la Reserva Federal (Fed) a la hora de evaluar la situación de la economía. De hecho, sus funcionarios tienen como objetivo que la inflación se sitúe en el 2%, utilizando este indicador como punto de partida.
Desde Oxford Economics apuntan a que «aunque es probable que la inflación subyacente se mantenga estable en torno al 3% de cara a 2022, no prevemos una inflación galopante».
Asimismo, han aumentado los ingresos personales de los estadounidenses, hasta el 1,1%, desde el 0,2% previo y previsto. Los gastos, también aumentan pero al mismo ritmo del mes anterior, en el 0,3%.
«La gran rotación del gasto de los consumidores de los bienes a los servicios sigue su curso, pero la variante del Delta ha frenado el entusiasmo de los hogares por las actividades del sector servicios», apuntan los expertos. «El crecimiento del empleo sigue siendo sólido, la remuneración está aumentando, las finanzas de los hogares parecen saludables y las reservas de ahorro son elevadas. Todo ello debería contribuir a que el gasto de los consumidores crezca en torno al 8% este año, un récord», añaden.
Source: Bolsamania.com

