«Biden toma medidas para proteger a los trabajadores y empresas estadounidenses de las prácticas comerciales injustas de China», reza la nota, que insiste en que el plan económico del demócrata «respalda las inversiones y crea buenos empleos en sectores clave que son vitales para el futuro económico y la seguridad nacional de Estados Unidos».
Además, señala que las «prácticas comerciales desleales de China en materia de transferencia de tecnología, propiedad intelectual e innovación están amenazando a las empresas y trabajadores estadounidenses», por lo que EEUU ha decidido tomar cartas en el asunto.
Y es que China «también está inundando los mercados globales con exportaciones a precios artificialmente bajos» que, en última instancia, están afectando a la economía estadounidense, afirma la Casa Blanca. Por ello, «en respuesta a las prácticas comerciales injustas de China y para contrarrestar los daños resultantes», Biden ha ordenado aumentar los aranceles sobre 18.000 millones de dólares en importaciones procedentes de China.
Como dice Biden, «los trabajadores y las empresas estadounidenses pueden superar a cualquiera, siempre que exista una competencia justa«, pero durante «demasiado tiempo» China «ha utilizado prácticas injustas y ajenas al mercado», remarca. En concreto, denuncia que «las transferencias forzadas de tecnología y el robo de propiedad intelectual» por parte del gigante asiático ha contribuido a que «controle el 90% de la producción mundial de los insumos críticos necesarios para nuestras tecnologías, infraestructura, energía y atención médica, creando riesgos inaceptables para las cadenas de suministro de Estados Unidos y seguridad económica».
Además, añade la Casa Blanca, estas mismas políticas y prácticas no de mercado «contribuyen al creciente exceso de capacidad y a los aumentos repentinos de las exportaciones de China que amenazan con dañar significativamente a los trabajadores, las empresas y las comunidades estadounidenses».
De ahí el paso que ha dado Biden, que pretende proteger a sectores estratégicos en los que ahora mismo EEUU «está realizando inversiones históricas» para crear y mantener empleos bien remunerados. «Continuaremos trabajando con nuestros socios en todo el mundo para fortalecer la cooperación y abordar las preocupaciones compartidas sobre las prácticas desleales de China, en lugar de socavar nuestras alianzas o aplicar aranceles indiscriminados del 10% que aumentan los precios de todas las importaciones de todos los países, independientemente de si están comprometidos o no contra el comercio desleal», ha insistido.
Con el objetivo de «alentar a China a eliminar sus prácticas comerciales desleales», la administración Biden ha decidido imponer más aranceles sobre «sectores estratégicos» como el acero y el aluminio, los semiconductores, los vehículos eléctricos, las baterías, los minerales críticos, las placas solares, las grúas portuarias y los productos médicos. Así quedan ahora:
Coches eléctricos
El tipo arancelario aplicado a los vehículos eléctricos procedentes de China aumentará del 25% al 100% en 2024. «Con amplios subsidios y prácticas no comerciales que generan riesgos sustanciales de exceso de capacidad, las exportaciones chinas de vehículos eléctricos crecieron un 70% entre 2022 y 2023, poniendo en peligro las inversiones productivas en otros lugares», explica la Casa Blanca.
Por eso ahora, remarca, una tasa arancelaria del 100% «protegerá a los fabricantes estadounidenses de las prácticas comerciales desleales de China» y ayudará a garantizar «el futuro de la industria automotriz» con coches «fabricados en Estados Unidos por trabajadores estadounidenses».
Semiconductores
En este caso, el tipo arancelario sobre los semiconductores aumentará del 25% al 50% para 2025. «Las políticas de China en el tradicional sector de semiconductores han llevado a una creciente participación de mercado y una rápida expansión de la capacidad que corre el riesgo de expulsar la inversión de las empresas impulsadas por el mercado».
La administración Biden afirma que durante los próximos tres a cinco años, se espera que China represente casi la mitad de toda la nueva capacidad que se pondrá en funcionamiento para fabricar ciertas obleas de semiconductores heredados, lo que provocaría una «dependencia excesiva» que volvería a afectar a los mercados como ocurrió durante la pandemia, con interrupciones en la cadena de suministro que provocaron aumentos de precios en una amplia variedad de productos, incluidos automóviles, electrodomésticos y dispositivos médicos.
Source: Bolsamania.com

