Estas nuevas proyecciones de inflación «reflejan, principalmente, la revisión a la baja de los supuestos sobre los precios de la energía y la apreciación del euro«, según explica el organismo.
En cuanto a la tasa de inflación subyacente, es decir, excluyendo energía y alimentos, calculan que se situará en un promedio del 2,4% en 2025 y del 1,9% en 2026, prácticamente sin cambios desde sus anteriores proyecciones de marzo.
Además, el BCE prevé un crecimiento del PIB del 0,9% en 2025 y del 1,1 % en 2026. Como indican, la proyección de crecimiento sin revisar para 2025 «refleja un primer trimestre más sólido de lo previsto, junto con perspectivas más débiles para el resto del año«.
«Si bien se espera que la incertidumbre en torno a las políticas comerciales afecte la inversión empresarial y las exportaciones, especialmente a corto plazo, el aumento de la inversión pública en defensa e infraestructura impulsará cada vez más el crecimiento a medio plazo. El aumento de los ingresos reales y un mercado laboral sólido permitirán a los hogares gastar más. Esto, junto con unas condiciones de financiación más favorables, debería aumentar la resiliencia de la economía ante las crisis globales«, señalan.
No obstante, el organismo matiza que, en un contexto de alta incertidumbre, ha evaluado cómo las diferentes políticas comerciales podrían afectar el crecimiento y la inflación bajo escenarios alternativos.
Según este análisis de escenarios, una mayor escalada de las tensiones comerciales en los próximos meses resultaría en un crecimiento y una inflación inferiores a las proyecciones de referencia. Por el contrario, si las tensiones comerciales se resolvieran con un resultado favorable, el crecimiento y, en menor medida, la inflación serían superiores a las proyecciones de referencia.
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Source: Bolsamania.com

