El pasado viernes, el Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés) se mostró en línea con las expectativas del consenso. En agosto, el deflactor de consumo privado marcó una subida del 2,7% interanual en su tasa general, una décima porcentual más que lo registrado el mes anterior, mientras que la inflación subyacente se mantuvo estable en el 2,9%.
El interés en este dato siempre es máximo, ya que es uno de los indicadores preferidos, sino el favorito, de la Reserva Federal (Fed) para orientar su política monetaria. Además, su lectura llegaba en un momento clave para los mercados, ya que, tras su último recorte de los tipos de interés, el banco central estadounidense había advertido sobre la debilidad del mercado laboral y su presidente, Jerome Powell, no se había querido comprometer a más recortes, a pesar de que las previsiones del organismo proyectaban dos bajadas de tasas más en lo que resta de año.
«A pesar de otro mes de inflación elevada, el informe de PCE se mantuvo en línea con la tendencia general. Esto brinda a los inversores cierto alivio, ya que el statu quo actual se mantendrá intacto y la Fed seguirá en camino de recortar los tipos dos veces más este año», afirma Bret Kenwell, analista de mercado de eToro en EEUU.
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Source: Bolsamania.com



