Casaus, que este martes declara como testigo en la causa penal que investiga las responsabilidades por la salida a bolsa de Bankia, ha explicado que BFA en abril de 2011 era “un banco en caída libre”. En su opinión, si no hubiera sido por las ayudas públicas, “este grupo se hubiera asfixiado en términos de liquidez”. Casaus ha remarcado que se refería a BFA, no a Bankia.
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El exinspector de Bankia cree que la salida a bolsa de Bankia fue “una bombona de oxígeno” para el grupo. “Metes el chute [de capital], parece que cumples el capital, pero es un banco que destruía valor cada día. Estaba en un punto de no retorno”, ha afirmado.
Por ello, para Casaus la salida a bolsa de Bankia no era la solución para BFA. Podría haberlo sido una compra por parte de un inversor extranjero, en su opinión, dado que habría cambiado el gobierno corporativo y habría empezado a tomar medidas como si de una empresa en crisis se tratara, como “cerrar la mitad de las oficinas”.
Más tarde, sin embargo, ha apuntado que la salida a bolsa fue «un error, pero con toda la buena intención» y ha valorado el interés de Bankia en todo momento de «atender al ciudadano».
De cara a la salida a bolsa, Pedro Comín, inmediato superior de los inspectores de Bankia en ese momento, pidió a Pedro Bravo que redactara un ‘DAFO’ (un documento en el que se analizan debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de un proyecto), en el que colaboraron todos los inspectores. El documento debía analizar no tanto la salida a bolsa como la estructura de doble banco BFA-Bankia.
«Alguien, no sé si un consultor o auditor, ideó una cosa que tenía bastante sentido: vamos a separar de este grupo [BFA] la parte más deteriorada y lo que sacamos a bolsa es la parte menos deteriorada, la parte que esté mejor, y ya eremos con el tiempo si hay que intervenir la parte deteriorada», ha apuntado Casaus, en cuya opinión el banco quería «vender la parte de la manzana que no tiene gusano». «La parte de la manzana que tiene el gusano está podrida», ha dicho en referencia a BFA.
Esta estructura de doble banco no gustó a los inspectores, como explicó en sede judicial Pedro Bravo, el inspector autor del informe. “Lo que a nosotros no nos gustaba nada era la doble estructura del banco (…) era una cosa que se estaba viendo que podía tener problemas de futuro», explicó.
INVIABILIDAD DE BANKIA
Casaus ha explicado, como hizo el lunes su compañero José Antonio Delgado, que el grupo no era viable antes de la salida a bolsa de Bankia. Según su relato, los gestores lo sabían desde entonces (Delgado dijo que ya en abril Rodrigo Rato y Francisco Verdú lo reconocieron), pero lo confirmaron a finales de 2011.
«Ahí se empiezan a dar cuenta de que Bankia va a empezar a perder dinero. Empiezan a pergeñar la posibilidad de solicitar más ayudas, pues se dan cuenta de que el grupo no es viable«, describe Casaus, para quien, en todo caso, «que el grupo es claramente inviable se sabe desde la salida a bolsa y el día que sale [a bolsa] a un precio con descuento 75%», es decir, en el verano de 2011.
Según Casaus, el 7 de abril de 2011 los inspectores ya advirtieron a la entidad que un descuento en el precio de salida a bolsa podría traer problemas en cuanto a la valoración de la participación que BFA tenía en Bankia. «Lo dijimos en la salida a bolsa, que si había descuento podría haber discordancia entre el valor neto de las acciones y el valor de mercado», ha dicho.
INVIABILIDAD DE BFA
Casaus ha hablado sobre las reuniones que ya describió Delgado con Rodrigo Rato y Francisco Verdú, presidente y consejero delegado de Bankia en el momento, respectivamente, a principios de marzo. En ellas estuvieron presentes José Antonio Gracia (en ese momento jefe directo de Casaus y Delgado), Pedro González (el superior de Gracia), Delgado y Casaus por parte del Banco de España.
Los inspectores trasladaron a Rato y Verdú cómo veían BFA y Bankia. «Dijimos claramente que BFA no era viable, que BFA era inviable y que Bankia tenía unos problemas gravísimos, que después de saneamientos era un grupo que perdía dinero y que tenía una montaña de vencimientos espantosa», ha apuntado, para después añadir que Rato estaba de acuerdo con que el grupo era inviable.
AVALA A DELOITTE
Casaus ha comentado que mantuvo junto con Gracia una reunión con Francisco Celma, el socio de Deloitte encargado de la auditoría de Bankia del ejercicio 2011, en enero de 2012. En esa reunión, el auditor les planteó su «incertidumbre» respecto al impacto que tendría el real decreto ley que imponía mayores necesidades de capital y que fue aprobado poco después. Además, les comentó que desde la entidad «no le dan papeles» sobre cuestiones relevantes para la auditoría, como las tasaciones, refutando la explicación que Celma dio en sede judicial.
Según ha relatado Casaus, los «mayores impedimentos» para dar el visto bueno a la auditoría que manifestó el socio fueron la valoración de la participación de BFA en Bankia y los activos fiscales diferidos. «A nivel de Bankia, no le dieron más importancia, lo único les parecieron excesivos los 400 millones de beneficio y dijo que un nivel menor parecería más confortable», ha recordado, para después añadir: «Calculaban que la pérdida esperada no cubriera 5.000 millones en el escenario base ni 8.000 millones en el adverso».
«Celma dice que no les han dado un solo papel del inmobiliario, por lo que se plantean poner una limitación al alcance«, ha apuntando Casaus, recordando que este extremo implica que el auditor tiene una restricción a aplicar el procedimiento de la auditoría. «Una limitación al alcance es un riesgo reputacional importante [para Bankia]. Lo normal es pensar: ‘Por algo no le habrán dado los papeles'», ha reflexionado.
Source: Bolsamania.com



