La disensión gira en torno a la flexibilidad del programa, una de las características que Lagarde ha destacado del mismo. En concreto, hay desacuerdo sobre el peso de las economías más débiles de la Eurozona en las compras del banco central, que elevó a 1,35 billones de euros en la pasada reunión del mes de junio.
Source: Bolsamania.com


