El pago de esos 465 millones será íntegramente en efectivo en la fecha en que se cierre la operación, una vez descontada la deuda neta del negocio a 30 de junio de 2020, estimada en 53 millones de euros. Dicho cierre está condicionado a la obtención de la preceptiva autorización de las autoridades de competencia españolas (o a la confirmación de que tal autorización no es necesaria); la obtención de los consentimientos precisos por parte de las entidades acreedoras de la sociedad, con la mayoría de las cuales (que representan un 79,7%) se ha alcanzado un acuerdo de principios (‘Term Sheet’) en esta misma fecha; y la preceptiva aprobación por la Junta General de Accionistas de Prisa.
Los términos básicos de la reestructuración de la deuda consisten en: el repago parcial de la deuda a reestructurar por un importe de 400 millones de euros; un alargamiento significativo de los plazos de vencimiento de la deuda financiera remanente, hasta el año 2025; y la adaptación de las condiciones económicas de la deuda a la nueva capacidad de generación de caja del grupo. Junto a estos términos esenciales, la reestructuración acordada permite a Prisa incurrir en nueva deuda de rango preferente a fin de fortalecer su posición de liquidez a futuro, así como realizar determinadas operaciones de reorganización societaria. Por último, entre los términos esenciales se encuentran la relajación de diversos ratios financieros y el compromiso de Prisa de alcanzar un nivel de apalancamiento máximo en diciembre 2023.
Prisa ha señalado que la reestructuración acordada flexibilizará la deuda financiera del grupo y le dotará de una estructura financiera que posibilite cumplir con sus compromisos financieros, asegurando la estabilidad en el corto y medio plazo.
Source: Bolsamania.com


