Si se atiende a la comparativa con el mes anterior, los precios han subido un 0,3% frente al 0,4% previsto. Estos datos también suponen una diferencia del 0,2% respecto al dato marcado en julio, cuando los precios subieron un 0,5% respecto a mayo.
En cuanto al IPC subyacente, el que excluye alimentos y energía, ha suavizado su avance interanual hasta el 4%, frente al 4,2% previsto y al 4,4% anterior. Comparándolo con la situación de hace un mes, tan solo ha subido un 0,1% frente al 0,3% estimado, lo que se traduce en el menor aumento mensual desde febrero.
Mirando a los diferentes grupos de productos y servicios de consumo, el que ha representado un mayor alza en sus precios ha sido la energía, que ha escalado un 2% en general y un 2,8% si se atiende exclusivamente a la gasolina, que hoy es un 42% más cara que hace un año.
Este respiro puede suponer un argumento del mercado para anticipar que las tasas de inflación comenzarán a moderarse en los próximos meses, en línea con lo que ha dicho hasta el momento la Reserva Federal (Fed).
Desde Oxford Economics creen que «los aumentos de precios derivados de los actuales cuellos de botella en la cadena de suministro en medio de una fuerte demanda mantendrán la tasa de inflación elevada y pegajosa, ya que los desequilibrios entre la oferta y la demanda sólo se resuelven gradualmente». Asimismo, prevén que la tasa de crecimiento del IPC se mantenga en el 2% hasta 2022.
Source: Bolsamania.com



