El banco central cumplió lo prometido y lo que esperaba el mercado, al anunciar que comenzará a reducir su programa de compra de activos (bonos del Tesoro y letras hipotecarias) en el mes de noviembre, a un ritmo de 15.000 millones de dólares mensuales.
Este proceso, conocido como ‘tapering’, se realizará de forma gradual y tiene como objetivo retirar los estímulos monetarios aplicados para mitigar el impacto provocado por la pandemia de Covid-19. Desde que comenzó la crisis sanitaria, la Fed ha comprado cada mes 80.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y otros 40.000 millones en activos respaldados por hipotecas.
No obstante, la Fed dejó la puerta abierta a acelerar la reducción de sus compras «si los cambios en las perspectivas económicas lo justifican«. En este sentido, los analistas interpretan que ha ganado flexibilidad para reducir aún más sus compras si la inflación sigue siendo demasiado elevada durante el próximo año.
El organismo reiteró que «es elevada, reflejando en gran medida factores que se espera sean transitorios. Los desequilibrios de oferta y demanda relacionados con la pandemia y la reapertura de la economía han contribuido a aumentos considerables de precios en algunos sectores«.
En rueda de prensa, Jerome Powell reconoció que «los actuales niveles de inflación no son consistentes con la estabilidad de precios» y que «los precios han subido más de lo que esperábamos y de manera más persistente«. Aunque al mismo tiempo culpó a «las distorsiones en las cadenas de suministro» provocadas por la pandemia, un factor que la Fed «no puede controlar».
No obstante, volvió a mostrar su confianza en que «la inflación bajará a partir del tercer o el cuarto trimestre de 2022, aunque el momento es incierto«; y además señaló que «no es momento de subir los tipos de interés«, algo que la Fed no se planteará hasta «llegar al pleno empleo», lo que puede lograrse durante el segundo semestre del próximo año.
Así, el consenso de mercado ya está anticipando que habrá subida de tipos a partir de ese momento, tal vez en septiembre o diciembre, o incluso antes si la inflación sigue siendo demasiado elevada y no da síntomas de suavizarse.
En otros mercados, el petróleo West Texas rebota un 2%, hasta 82,35 dólares, a la espera de que la OPEP decida sobre futuros aumentos de su producción. Además, el euro se deprecia un 0,54% y se cambia a 1,1547 dólares. Y la onza de oro sube un 0,86%, hasta 1.779 dólares, mientras la rentabilidad del bono americano a 10 años se relaja hasta el 1,575%. Por último, el bitcoin cede un 1,7%, hasta 61.923 dólares.
Source: Bolsamania.com


