Ha tenido que estallar una guerra para que el oro despierte por fin. La inflación desbocada a nivel mundial no conseguía despertar al ‘metal precioso’ pero sí lo ha hecho el conflicto bélico. Desde el punto de vista de los gráficos fue a mediados de febrero cuando el precio conseguía dejar atrás la impecable sucesión de máximos decrecientes desde agosto de 2020. Y ahora, correcciones puntuales aparte, podría decirse que este ya no tiene resistencias importantes hasta los máximos históricos en los 2.075 dólares que se alcanzó en la sesión del 7 de agosto de 2020. Por encima y como seguro ya saben se colocaría en subida libre absoluta. Por abajo, por el lado de los soportes, tenemos los 1.876 dólares y por debajo los 1.850 dólares.

Source: Bolsamania.com


