Le Pen ha dicho, en su comparecencia este domingo, que sus datos son “una gran victoria” para su partido, fundado por su padre, Jean-Marie. De hecho, se trata del mejor dato histórico para la ultraderecha en Francia. En los comicios de 2017, cuando ambos también se enfrentaron en la segunda vuelta, Macron obtuvo un 66,1% de los apoyos mientras que Le Pen se quedó con el 33,9%.
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«Cuando Macron fue elegido presidente en 2017, se le promocionó como la gran esperanza para romper el molde anquilosado de las viejas élites políticas en Francia. Después de haber supervisado cinco años turbulentos, las divisiones han empeorado, con el presidente ampliamente percibido como arrogante y distante, con muchos votantes que lo consideran como la opción menos mala en un marcado contraste con cómo fue recibido hace cinco años», añade Michael Hewson.
«Ahora no se trata del traje nuevo del emperador, sino del mismo traje viejo y raído, con un ligero cambio de imagen«, concluye con tono crítico el responsable de análisis de CMC Markets en Londres.
Después de haber logrado un segundo mandato, con un porcentaje de votos más bajo, Macron tendrá que intentar conseguir una mayoría en las elecciones a la Asamblea Nacional, que se celebrarán en junio.
La participación ha sido históricamente baja (72%), casi 3 puntos porcentuales menos que en 2017 y la más baja para una segunda vuelta de unas elecciones presidenciales desde 1969; el porcentaje de votos en blanco y nulos alcanzó un récord (8,5%).
La reelección de Emmanuel Macron era ampliamente esperada, aunque los sondeos han sido muy volátiles en el último mes y ya se anticipaba que en la segunda vuelta la ventaja de éste frente a Marine Le Pen iba a ser ajustada. Los analistas habían mostrado su preocupación por un posible triunfo de Le Pen, cuyo potencial impacto se comparaba con el Brexit o la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU.
Source: Bolsamania.com

