A esta contracción han contribuido el déficit comercial, que se disparó a un nivel récord, y la inflación, que ya ha comenzado a pesar sobre la demanda de los consumidores.
Hay que destacar también que entre enero y marzo de 2022, el aumento de las infecciones por la nueva variante Ómicron obstaculizó la actividad en todos los ámbitos, mientras que la inflación aumentó a un nivel no visto desde principios de la década de 1980. A esto hay que sumar la invasión rusa de Ucrania, que también contribuyó al estancamiento económico.
El dato representa una fuerte desaceleración en comparación con el cuarto trimestre de 2021, cuando la economía de EEUU creció un 6,9%. Además, se coloca por debajo de las expectativas de los economistas, que esperaban un crecimiento del PIB del 1%.
«Esto es ruido; no señal. La economía no está cayendo en recesión», apuntan los analistas de Pantheon Macroeconomics. Explican que «el comercio neto se ha visto afectado por un aumento en las importaciones, especialmente de bienes de consumo, ya que los mayoristas y minoristas han tratado de reconstruir el inventario. Esto no puede persistir mucho más y las importaciones a su debido tiempo caerán por completo y el comercio neto impulsará el crecimiento del PIB en el segundo y/o tercer trimestre».
Consideran, además, que la Reserva Federal de EEUU (Fed), «no se dejará influir» por este dato de cara a la decisión de la próxima semana.
SOLICITUDES SEMANALES DE DESEMPLEO
Por otro lado, las solicitudes de desempleo cayeron en 5.000, hasta las 180.000 peticiones, en la semana que finalizó el 23 de abril, según ha informado el Departamento de Trabajo de EEUU. La cifra se encuentra en línea con las estimaciones del consenso de mercado.
«A pesar de que la economía se desacelera en respuesta a la alta inflación y al aumento de los tipos de interés, esperamos que sea más probable que los empleadores reduzcan el ritmo de contratación en lugar de despedir a los trabajadores», señalan en Oxford Economics.
Source: Bolsamania.com

