De momento, Japón y Corea del Sur ya han recibido las famosas cartas del mandatario estadounidense en las que se les comunica la imposición de aranceles del 25%. Otros de los países que también han despejado su incógnita comercial han sido Bangladesh, Bosnia y Herzegovina, Camboya, Indonesia, Japón, Laos, Malasia, Myanmar, Serbia, Sudáfrica, Corea del Sur, Tailandia y Túnez.
«Esta estrategia de línea dura se creía descartada debido a las advertencias que habían aparecido en los mercados financieros en torno al 2 de abril y ante las enormes necesidades de financiación estadounidenses. Sin embargo, Trump vuelve a las andadas. Y uno puede entender la razón de esta obstinación. Desde Ronald Reagan, el ciclo económico mundial depende del consumo de los hogares estadounidenses. Este gasto de los hogares representa el 70% del PIB estadounidense, el nivel más alto con diferencia entre los países desarrollados», afirma Philippe Waechter, economista jefe en Ostrum AM, gestora afiliada de Natixis IM.
De hecho, el analista subraya que el mercado estadounidense se ha abierto a todo el mundo. «China, cuya apertura económica se remonta a principios de los años 2000, se ha precipitado, generando un considerable superávit. Europa tiene un superávit espectacular con Estados Unidos. Otros países de Asia también han visto cómo sus ciclos dependían del Sr. Smith de Ohio y de la Sra. Suárez de Texas».
Es más, el ciclo económico de muchos países se ha hecho dependiente del comportamiento del consumidor estadounidense.
«La trampa estadounidense se cierra cuando, de repente, hay que pagar un impuesto para seguir exportando mercancías a EEUU. para poder seguir trabajando con Estados Unidos, porque es esencial para el ciclo económico de casi todo el mundo, los países aceptarán ser penalizados por este impuesto», añade el experto.
Esto se traducirá en transferencias en beneficio de Estados Unidos. Así lo demuestra el aumento de los derechos de aduana recaudados por el Tesoro estadounidense.
Pero esta estrategia, que no es necesariamente eficaz desde el punto de vista colectivo, refleja también la incapacidad del resto del mundo para ser autosuficiente. «El mercado estadounidense, tan vasto y atractivo durante tanto tiempo, está atrapando al mundo entero».
Sin embargo, «China, Rusia e India se han convertido en países económicamente poderosos que querrán escribir la historia de otra manera. Tendremos que escribir el futuro sin depender directamente del Sr. Smith y la Sra. Suárez. A corto plazo, los focos apuntan a Estados Unidos. A medio plazo, otras luces brillarán, dando testimonio de una economía más dispersa, menos dependiente del consumidor estadounidense. Este es el mayor trastorno», concluye Waechter.
Source: Bolsamania.com



