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Los bonos vuelven a escena: de los aranceles en EEUU a la caída del Gobierno galo

El aumento de los rendimientos, especialmente de los bonos a 30 años, está poniendo bajo presión a los mercados. El principal motivo de preocupación es fácil de ver: los inversores están inquietos por el tamaño de la deuda en numerosos países, desde Japón a Estados Unidos, pasando por Reino Unido o Francia.

En Asia, la rentabilidad del bono nipón a 30 años escaló al 3,255%, superando su anterior máximo histórico de agosto. También repuntaron, aunque de forma más moderada, los rendimientos a 10 y 20 años.

En Estados Unidos la situación es todavía más tensa: el rendimiento del bono de referencia a 10 años aumentó 5 puntos básicos hasta 4,281 %. El rendimiento del bono a 30 años subió más de 5 puntos básicos hasta 4,977 %. El rendimiento del Tesoro a 2 años avanzó 3 puntos básicos hasta 3,658 %. En sus máximos de la sesión, el rendimiento a 30 años superó el 4,97 %, su nivel más alto desde finales de julio; a su vez, el bono a 10 años alcanzó un máximo de 4,279 %, su nivel más alto desde el 27 de agosto.

El Viejo Continente tampoco se salva de la quema. En Europa, los rendimientos a 30 años en Alemania alcanzaron su nivel más alto desde 2011. Por su parte, la rentabilidad de los bonos franceses de largo plazo repuntó al 4,5 % por primera vez desde 2009, y el diferencial entre los bonos a 10 años de Alemania y Francia se amplió más allá de los 80 puntos básicos.

A su vez, el rendimiento de los bonos británicos a 30 años registró su nivel más alto desde 1998: subió 7 puntos básicos, hasta el 5,7%. Los rendimientos de vencimientos más cortos también avanzaron, con los bonos a 2 y 10 años subiendo 4 y 7 puntos básicos, respectivamente. Esto coincidió con una caída de la libra esterlina, que perdió un 1,5 % frente al dólar estadounidense.

TRUMP Y SUS ARANCELES

En Estados Unidos, el principal foco de preocupación tiene un protagonista claro y poco sorprendente: el presidente Donald Trump. O, mejor dicho, los aranceles impuestos por el mandatario norteamericano.

A finales de la pasada semana, un tribunal de apelaciones dictaminó que la mayoría de las tarifas promulgadas por Trump son ilegales. En concreto, por 7 votos a favor y 4 en contra, el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal de EEUU rechazó el argumento de Trump de que los aranceles estaban permitidos en virtud de una ley de poderes económicos de emergencia, afirmando que son «inválidos por ser contrarios a la ley». “El poder central del Congreso para imponer impuestos como los aranceles está conferido exclusivamente a la rama legislativa por la Constitución”, señaló el tribunal.

Si bien el fallo no bloquea inmediatamente los gravámenes, que permanecerán en vigor hasta el 14 de octubre, sí compromete tanto la agenda de política exterior de Trump como su plan de engordar las arcas estadounidenses con los aranceles. Y ahí radica el principal problema: según la Tax Foundation, los aranceles recaudarán 172.100 millones de dólares en 2025, lo que representaría un buen impulso financiero para un país con un déficit presupuestario creciente.

Los aranceles de Trump habían generado inicialmente preocupaciones sobre la inflación, impulsando los rendimientos al alza, la visión del mercado cambió durante el verano, ya que los inversores en bonos se sintieron alentados por los ingresos generados por los gravámenes. No obstante, si finalmente Trump se ve obligados a retirarlos, esto aumenta la posibilidad de que el Gobierno tenga que devolver el dinero ya recaudado por dichos aranceles, ejerciendo más presión sobre una situación fiscal estadounidense ya tensa.

“Si este fallo se mantiene, los reembolsos de los aranceles existentes estarían sobre la mesa, lo que podría provocar un aumento en la emisión del Tesoro y en los rendimientos”, afirma Ed Mills, estratega de Raymond James. A su vez, Ed Yardeni, presidente de Yardeni Research, advierte que «los vigilantes de los bonos podrían empezar a agitarse de nuevo si ya no pueden anticipar una reducción significativa del déficit federal atribuible a los ingresos de los aranceles».

Trump no ha tardado en responder al fallo y ha asegurado que solicitará al Tribunal Supremo una respuesta urgente con la intención de que revoque el fallo, una petición que presentará, como muy tarde, este miércoles.

¿CAERÁ EL GOBIERNO DE FRANCIA?

La situación en Francia también es complicada. En el país vecino, las rentabilidades parecen no haber tocado techo debido a la tensión que está suscitando la moción de confianza del primer ministro François Bayrou, que tiene todos los visos de fracasar y, en consecuencia, obligarle a dimitir.

El Ejecutivo de Emmanuel Macron ha defendido que los recortes presupuestarios son necesarios para recortar una dependencia de la deuda que Bayrou califica como «crónica». «Es la última parada antes del abismo, antes de que nos aplaste la deuda», declaró en julio, antes de presentar su controvertido plan de ajuste.

En concreto, el Elíseo proyecta un ahorro de 43.800 millones de euros para 2026 para llevar el déficit del país del 5,8% del PIB en 2024 al 4,6% en 2026. El 80% de los recortes vendría de recortes en el gasto: reducción de la contratación en el sector público, congelación de la indexación de pensiones y tramos fiscales, e incluso la eliminación de dos días festivos.

Para los expertos de Berenberg, la postura fiscal de Francia es «insostenible» y urgen al país galo a «controlar sus déficits excesivos». Asimismo, debido a la configuración del parlamento, la firma alemana considera que Bayrou o cualquier sustituto «no tiene una salida clara». «Desde que asumió el cargo en diciembre de 2024, Bayrou ha demostrado su compromiso serio con la reducción del déficit. Un posible nuevo primer ministro tendría que empezar a generar esa confianza desde cero y, si parece menos comprometido, la rentabilidad de la deuda pública francesa podría subir aún más», afirman los analistas.

PREOCUPA EL PLAN DE REEVES

En Reino Unido la situación también tiene claros tintes políticos. Allí, el aumento del costo de la deuda amenaza con empeorar el delicado panorama fiscal que enfrenta la Canciller de Hacienda, Rachel Reeves, antes de presentar su Presupuesto de Otoño.

Según estimaciones de ‘Bloomberg Economics’, Reeves está buscando ahorrar o aumentar impuestos para cubrir un déficit de 35.000 millones de libras, algo que podría resultar políticamente difícil.

En este sentido, tal y como explican en Ebury, «el Gobierno laborista de Starmer ha sido incapaz de aprobar recortes moderados en prestaciones sociales para encarrilar la crisis fiscal británica, y el aumento del coste de la deuda pública no hará sino dificultar aún más esta labor». Cabe recordar que Starmer ya tuvo que abandonar los recortes sociales planteados a mediados de año por la rebelión de su propia formación, el Partido Laborista, y ceder a las exigencias de los diputados rebeldes.

Por tanto, los economistas predicen que el Reino Unido pronto tendrá que aumentar los impuestos para cumplir con las reglas fiscales autoimpuestas, en las que Reeves se ha basado para aumentar su credibilidad ante los mercados. El coste del endeudamiento es un factor clave de la aritmética fiscal del país: la regla fiscal principal establece que el gasto gubernamental diario debe ser cubierto por los ingresos fiscales en un plazo de cinco años, de manera que el endeudamiento se destine solo a inversión.

Sin embargo, el aumento de los costes de endeudamiento podría crear un agujero fiscal más grande, que tendría que cubrirse mediante aumentos de impuestos o recortes de gasto. Algunos analistas, como Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, comparan esta situación al colapso del mercado experimentado bajo el Gobierno de la ex primera ministra Liz Truss.

Starmer anunció este lunes una serie de cambios en su equipo de gobierno, entre los que se incluye el nombramiento de Minouche Shafik como su asesora económica principal, en un intento por reiniciar el Ejecutivo y asegurar mayor influencia sobre la política económica. Brooks señala que este cambio no ha sido bien recibido, «generando preocupaciones sobre un vacío estratégico en la economía». También existe preocupación de se esté orquestando o facilitando la salida de Reeves del Gobierno.


Source: Bolsamania.com

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