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¿Quién ganará con la reconstrucción de Ucrania? Las mejores ideas de Janus Henderson

Es la visión de mercado de Robert Schramm-Fuchs, gestor de carteras de Janus Henderson. Tras la cumbre celebrada en Alaska entre Washington y Moscú, el debate sobre las garantías de seguridad para Ucrania ha cobrado protagonismo.

Aunque la Casa Blanca llegó a sugerir un compromiso comparable al artículo 5 de la OTAN, Trump dejó claro que no contempla el envío de tropas estadounidenses. Su enfoque apunta a que Europa asuma la responsabilidad principal, mientras EE.UU. aportaría inteligencia, apoyo aéreo y acceso a sistemas de seguridad avanzados.

Según Schramm-Fuchs, este planteamiento supone un cambio en la estrategia norteamericana y abre la puerta a que Europa se convierta en el garante de la estabilidad regional. Sin embargo, el historial de pactos fallidos, como el Memorándum de Budapest o los Acuerdos de Minsk, alimenta la desconfianza. Ucrania exigirá, previsiblemente, compromisos más firmes para garantizar su seguridad a largo plazo, recuerda este experto.

LA RECONSTRUCCIÓN, UN MOTOR ECONÓMICO

Según opina, un alto el fuego creíble sería también el detonante de un vasto plan de reconstrucción. El Banco Mundial, en coordinación con la Comisión Europea, la ONU y el propio gobierno ucraniano, calcula que el coste total rondaría los 524.000 millones de dólares a lo largo de una década. Este esfuerzo afectaría a todos los sectores: vivienda, transporte, energía, banca, agricultura, salud, tecnología y materiales.

La demanda de infraestructuras generaría un fuerte impulso inicial en maquinaria pesada y logística, lo que beneficiaría a fabricantes europeos de camiones y equipos industriales. La reconstrucción requerirá, además, ingentes cantidades de acero, cemento y materias primas, áreas en las que Europa tiene capacidad instalada y ventajas competitivas. A medio plazo, Ucrania podría integrarse en la cadena de suministro europea gracias a la explotación de sus propios recursos minerales.

Además, el factor laboral será clave: Polonia, Rumanía y Eslovaquia podrían aportar trabajadores cualificados y contratistas, compensando la escasez de mano de obra local y apoyando la capacitación de personal en sectores críticos.

DEFENSA: INVERSIÓN A LARGO PLAZO

Y aunque la industria europea de defensa ha experimentado cierta corrección en bolsa en las últimas semanas, tras meses de fuertes avances, los fundamentos para un crecimiento sostenido se mantienen sólidos. Porque el giro estratégico de EE.UU., que concentra más esfuerzos en el Pacífico, ha obligado a Europa a asumir mayores responsabilidades en materia de seguridad.

Así, Alemania lidera este proceso con un paquete de gasto militar sin precedentes. La modernización de activos, la integración de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de las cadenas de suministro son objetivos prioritarios. La elevada demanda de carros de combate Leopard II es un ejemplo de cómo la guerra en Ucrania ha transformado la planificación militar europea. Además, ya está en marcha el desarrollo de un sistema de combate terrestre conjunto para sustituir a los Leopard II y Leclerc hacia 2040.

BANCOS: APOYO AL CRECIMIENTO

La perspectiva de paz también abriría oportunidades para el sistema financiero europeo. Un aumento en la inversión y el consumo impulsaría la demanda de crédito, donde los bancos podrían desempeñar un papel protagonista junto a instituciones como la UE y el Banco Mundial.

Los resultados recientes del sector muestran una tendencia positiva, pese al impacto de los recortes de tipos del BCE. La flexibilización de regulaciones financieras, la reducción de burocracia y la reforma del mercado de titulización refuerzan la capacidad de los bancos europeos para canalizar capital hacia la economía real.

RIESGOS Y OPORTUNIDADES

Para Robert Schramm-Fuchs, el posible fin del conflicto sigue rodeado de incertidumbres, pero las conversaciones en Alaska han devuelto cierto optimismo. Europa aparece como el epicentro de un reajuste geopolítico que combina riesgos (la fragilidad de un eventual alto el fuego, los costes de la reconstrucción o la necesidad de reforzar la seguridad) con oportunidades de transformación económica y financiera.

Por ello, para los inversores, el escenario exige una selección cuidadosa de valores y una visión estratégica a largo plazo. Sectores como la defensa, las infraestructuras, la banca y las materias primas podrían convertirse en beneficiarios directos de un eventual proceso de paz.

En definitiva, la guerra en Ucrania no solo redefine el equilibrio de poder global, sino que coloca a Europa ante un papel histórico: garantizar la seguridad regional, liderar la reconstrucción y aprovechar las oportunidades económicas de un nuevo ciclo, concluye este experto.


Source: Bolsamania.com

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