La Asamblea Nacional votará este lunes, 8 de septiembre, una moción convocada por el propio jefe del Ejecutivo para conseguir que el apoyo de los legisladores a su presupuesto de 2026, que prevé un ajuste de 43.800 millones de euros en 2026, con el objetivo de reducir el déficit al 4,6% del PIB frente al 5,8% registrado en 2024.
Para lograrlo, Bayrou ha propuesto un recorte de gastos de 44.000 millones de euros, subidas de impuestos, congelación de pensiones, reducción del empleo público e incluso la supresión de dos días festivos.
Así, en un Parlamento profundamente dividido, todas las fuerzas políticas han anunciado su intención de rechazar este voto de confianza, desde la ultraderechista Agrupación Nacional (RN) hasta la izquierdista radical La France Insoumise (LFI), pasando por el izquierdista Partido Socialista (PS).
En este sentido, cabe destacar que la Constitución de la V República francesa obliga a que el primer ministro y el resto de su gabinete dimitan si pierden una moción de confianza o de censura.
Ahora, el presidente Emmanuel Macron tiene tres opciones: proponer un nuevo primer ministro y conformar un nuevo Gobierno; disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones legislativas anticipadas: o presentar su dimisión y activar automáticamente elecciones presidenciales.
En principio, «el escenario más factible es que Macron nombre un nuevo primer ministro, probablemente del ala socialista, y que éste intente sacar adelante un nuevo presupuesto con menores recortes», afirman en Link Securities.
Este escenario, a proiri, se presenta como el menos negativo para los mercados, «siendo, en sentido contrario el más negativo la convocatoria de nuevas elecciones legislativas, algo a lo que Macron se resiste, ya que el resultado de las mismas no cambiaría mucho la actual composición de la Asamblea», añaden estos estrategas.
«Los mayores riesgos provienen de lo que podría suceder en las próximas semanas o meses. La incapacidad de Francia para sanear sus finanzas públicas ha dado lugar a tres gobiernos en poco más de un año, y no hay indicios de que un cuarto tenga mejores resultados. Pero nos cuesta creer en otros escenarios, una vez que descartamos nuevas elecciones o la dimisión de Macron. Francia cambiará de gobierno, pero no de problemas«, analiza Manuel Pinto, analista de mercados.
Es más, el experto comenta que «cuanto más se prolongue la incertidumbre, mayor será la carga de la deuda y mayor el impacto en la confianza del sector privado, lo cual sólo dificultará que Francia reduzca su endeudamiento, en un momento clave en el que las agencia de calificación publicarán su visión sobre la deuda del país».
Source: Bolsamania.com

