Jack Janasiewicz, gestor de carteras en Natixis IM Solutions, explica que los cierres del Gobierno limitan la capacidad de gasto, pero no afectan a la facultad del Tesoro de emitir deuda ni de pagar intereses.
En cambio, las disputas sobre el techo de deuda sí son vinculantes, ya que pueden comprometer la capacidad del Tesoro para financiarse y cumplir con sus obligaciones, lo que representa un riesgo mucho más elevado. En el escenario actual, al tratarse únicamente de un cierre, el impacto directo sobre los mercados y las carteras parece menos probable, aunque no se descartan efectos secundarios.
Históricamente, recuerda este experto, los cierres del Gobierno apenas han dejado huella en el crecimiento del PIB. Suelen representar una interrupción temporal más que un freno estructural, y los efectos económicos a corto plazo tienden a compensarse con el tiempo.
No obstante, la duración de cada cierre puede retrasar la recopilación y publicación de indicadores clave, algo especialmente relevante en un momento en el que la economía atraviesa una fase decisiva en términos de crecimiento e inflación.
«Dado que los inversores son muy conscientes de los riesgos que entraña el debilitamiento del mercado laboral y, al mismo tiempo, están muy atentos a los indicios de que los aranceles se trasladan a la inflación, cualquier retraso en la recopilación de datos económicos como consecuencia del cierre podría aumentar la incertidumbre. Y con ese aumento de la incertidumbre, a menudo se produce un repunte de la volatilidad en los mercados financieros«, explica este experto.
A la incertidumbre se añade la advertencia de la Oficina de Gestión y Presupuesto, que plantea el despido permanente de ciertos empleados federales no esenciales en caso de cierre. Dado que sería una medida sin precedentes en Estados Unidos, es muy probable que genere impugnaciones legales.
En consecuencia, aunque el impacto económico directo de un cierre sería limitado, la combinación de retrasos en la publicación de datos clave y las posibles disputas legales derivadas de estos despidos introduce un nivel adicional de riesgo. Para los inversores, esto podría traducirse en un aumento de la volatilidad y en una mayor incertidumbre a corto plazo.
¿Podría esta incertidumbre ser lo suficientemente grande como para afectar al contexto económico y, con ello, a los activos de riesgo?, se pregunta Jack Janasiewicz. «Probablemente no tenga un impacto duradero, pero cuanto más se prolongue la incertidumbre, mayor será el riesgo«, concluye.
Source: Bolsamania.com

