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La ironía de la guerra comercial: ¿los aranceles de EEUU benefician a China? Esto opina DWS

«Ningún otro país concentra una carga de aranceles y sanciones tan intensa por parte de Estados Unidos como China. Sin embargo, el gigante asiático también parece ser el país mejor preparado para un segundo mandato de Trump«, afirman los estrategas de DWS.

De hecho, para Sthephen Innes, socio director de SPI Asset Management, el país americano es el mayor perdedor en cualquier nueva ronda de escalada. «Es difícil argumentar lo contrario. Pekín está construyendo puentes comerciales más rápido de lo que Washington puede levantar muros arancelarios, y cada nueva barrera parece perjudicar más a los consumidores, importadores y cadenas de suministro estadounidenses que al diversificado motor exportador de China».

Es más, las bolsas chinas parecen ser conscientes de ello y podrían estar beneficiándose de la situación. «A veces, los mercados bursátiles pueden resultar irónicos. Las acciones chinas comenzaron a repuntar aproximadamente en el momento en que Donald Trump regresó a la presidencia en enero de 2025», señalan en DWS.

No obstante, para la gestora este repunte podría explicarse por cuatro factores:

1. La situación no es nueva, ya que China era ya un punto clave de la política exterior estadounidense bajo la presidencia de Biden.

2. Aunque China sigue siendo uno de los principales objetivos de la política arancelaria de Estados Unidos, su impacto se diluyó en abril, cuando Washington impuso aranceles punitivos a múltiples países en todo el mundo. «Al mismo tiempo, el continuo aplazamiento en la aplicación de varios de esos aranceles hace que la tasa media efectiva sobre China se sitúe actualmente en ‘solo’ alrededor del 40%. Esto puede reducir la presión para que las empresas occidentales trasladen sus cadenas de suministro fuera de China».

3. China reaccionó con rapidez al regreso de Trump, adoptando medidas de política económica orientadas a la estabilidad.

4. La proporción de exportaciones chinas destinadas a EEUU se ha reducido a la mitad en los últimos ocho años, situándose en torno al 10%. «Finalmente, la economía china es hoy mucho menos dependiente del comercio internacional de lo que se suele suponer: en 2024, las exportaciones representaron menos del 20% del PIB, frente al 36% en el caso de la Unión Europea».

En este sentido, desde DWS explican que «los factores que impulsan el mercado bursátil chino son, por tanto, principalmente interno más que externos. Y, antes del repunte registrado este año, no eran precisamente favorables. Desde 2021, el mercado chino ha quedado rezagado respecto a EEUU. Y Europa».

Con todo, los problemas de China son bien conocidos y, en parte, siguen sin resolverse: un mercado inmobiliario sobresaturado, una población envejecida, un elevado endeudamiento de las autoridades locales, la concentración del poder en el partido, una débil confianza del consumidor y altas tasas de ahorro, una calidad irregular de los datos y un exceso de capacidad en numerosos sectores.

ACCIONES «RAZONABLEMENTE VALORADAS»

A este respecto, los analistas de DWS comentan que la estrategia gubernamental «anti-involución» tiene como objetivo abordar algunos de estos problemas, ya que se han adoptado medidas en sectores como la energía solar, los vehículos eléctricos y las baterías, entre otros, con el fin de evitar la creación de capacidad adicional y las perjudiciales guerras de precios.

«Desde nuestro punto de vista, el giro en el debate sobre la relación entre las empresas estatales y el sector privado es igual de importante». Al mismo tiempo, añaden que «el sector privado también se beneficia de las decisiones de política económica adoptadas en Pekín. Algunas de las acciones con mejor desempeño pertenecen precisamente a los sectores ‘estratégicos’ definidos oficialmente (IA, vehículos eléctricos, semiconductores, energías renovables y biotecnología)».

Tras este reajuste de política económica, el índice MSCI China ha ganado casi un 40% en lo que va de año. Por lo que desde la gestora consideran que China vuelve a ser un mercado interesante, y por múltiples razones, entre las que citan la abundancia de compañías con posiciones de liderazgo en sectores orientados al futuro; o las valoraciones moderadas en comparación con los estándares internacionales,

También ponen el foco en la baja correlación entre las acciones chinas y las estadounidenses. «Para los inversores preocupados por la elevada concentración en el mercado estadounidense, pueden encontrar aquí un contrapeso; además, actúa como contrapeso frente a la debilidad del dólar».

Por otro lado, subrayan que se espera un crecimiento de beneficiarios cercano al 15% en 2026; y que las rentabilidades por dividendo superan por primera vez en este siglo los rendimientos de los bonos nacionales a 10 años.

Asimismo, dicen que «el sector inmobiliario y los bonos siguen pareciendo alternativas menos atractivas que las acciones para los inversores nacionales; y que la agresiva política exterior de Trump ha otorgado un nuevo impulso a los esfuerzos diplomáticos de Pekín en Asia«.

Pero no hay que olvidar que los accionistas en China necesitan ‘nervios de acero’. «Tanto los líderes estadounidenses como los chinos tienen capacidad de generar titulares en cuestión de segundos que pueden provocar el desplome de sectores enteros de la noche a la mañana», concluyen en DWS.


Source: Bolsamania.com

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