Es la visión de Peter van der Welle, estratega de Robeco, quien durante la presentación de sus perspectivas para los próximos doce meses ve posible que las acciones extiendan sus ganancias a medida que la depreciación del dólar canaliza capitales hacia los mercados emergentes, mientras que los bonos del Tesoro de EEUU se enfrentan a un riesgo de caída. Y todo, a medida que las mejoras de productividad impulsadas por la inteligencia artificial (IA) deberían empezar a traducirse en un crecimiento económico tangible.
«En nuestro escenario base, esperamos que el ciclo económico experimente un momento napolitano en 2026. Un repunte tardío, sincronizado, poco frecuente y de corta duración, impulsado por la disminución de las tensiones comerciales, un repunte en el ciclo manufacturero global y los efectos retardados de la flexibilización monetaria de los bancos centrales mundiales», explica.
En este sentido, desde la gestora establecen un paralelismo con los grandes compositores clásicos como Bach, Schubert, Mozart o Chopin que utilizaron un único acorde dramático (varias notas musicales armoniosas tocadas simultáneamente) en sus composiciones más famosas para captar la atención de sus oyentes: el acorde napolitano, que señalaba un momento crucial en sus composiciones antes de regresar a la tonalidad principal.
Así, Van der Welle pone el foco en que ya se observan indicios de una aceleración en el crecimiento de la productividad. «La disminución en la tasa de contratación entre los jóvenes graduados sugiere que la IA está comenzando a sustituir gradualmente a un segmento específico del mercado laboral. Si bien el desempleo tecnológico podría representar un desafío para un grupo específico de trabajadores, podría ser beneficioso para la economía estadounidense en general».
Con todo, prevén que el crecimiento general del PIB real de Estados Unidos se sitúe en el 2,1% para 2026 gracias a las mejoras de productividad basadas en la IA y al estímulo fiscal que contempla la ley One Big Beautiful Bill Act. No obstante, el experto subraya que la economía de EEUU sigue dividida: el consumo de las rentas altas será boyante, pero los hogares con rentas más bajas sufrirán la presión del aumento de los aranceles y la ralentización del crecimiento del empleo.
EUROPA VUELVE A «RUGIR»
Por otro lado, Robeco avanza que el motor del crecimiento europeo está subiendo revoluciones y, en concreto, Alemania muestra una aceleración de la actividad gracias al estímulo fiscal. A este respecto, se espera que la zona euro crezca un 1,6% respaldada por la expansión fiscal y la demanda contenida de los consumidores.
«Si bien un euro más fuerte supone un obstáculo para la competitividad externa, los efectos multiplicadores fiscales derivados del gasto en defensa e infraestructura fortalecen la competitividad interna. El actual exceso de capacidad industrial de Alemania permite mayores multiplicadores fiscales«, aseguran en la firma.
En el caso de China, aunque sigue luchando contra las presiones deflacionistas, podría experimentar una reactivación interna en el segundo semestre de 2026 con el final del desapalancamiento del mercado inmobiliario. «La segunda mitad de 2026 podría mostrar señales más prometedoras de un mayor consumo interno, a medida que el ciclo de desapalancamiento del mercado inmobiliario chino alcanza su fase final en un contexto de mayor estímulo fiscal interno».
Asimismo, Van der Welle proyecta una diversificación del crecimiento de las ganancias en 2026. En primer lugar, «las empresas beneficiarias de las inversiones de capital, como las industriales, las de servicios públicos y las energéticas, se ven fuertemente impulsadas por las inversiones iniciadas por los hiperescaladores. Si bien las opiniones del mercado están muy dispersas sobre qué sector se beneficia más de la adopción de la IA, cada vez hay más indicios de que los sectores financiero y sanitario se están beneficiando».
En segundo lugar, pone el foco en que una mayor reducción de la incertidumbre relacionada con el comercio podría ayudar especialmente a las pequeñas y medianas empresas a recuperar terreno en términos de crecimiento de las ganancias. Por último, dice que los beneficios del actual ciclo de relajación monetaria se acumulan de forma desproporcionada en las pequeñas empresas, más sensibles a las tasas de interés, reduciendo su coste de capital.
«Un mayor debilitamiento del dólar ponderado por el comercio podría impulsar el crecimiento de las acciones de mercados emergentes frente a las de mercados desarrollados. Dado que prevemos una mejora en las revisiones de beneficios en China con respecto al índice MSCI EM ex China, consideramos que existe potencial para una revalorización de China frente al resto de mercados emergentes en 2026″.
Del mismo modo, el experto comenta «nos gustan las acciones de la zona euro por sus atractivas valoraciones, la debilidad del dólar, los precios moderados de la energía, una mayor aceleración del crecimiento de la zona euro impulsada por los estímulos fiscales, el crecimiento positivo de la masa monetaria y la mejora de la confianza del consumidor».
ESCENARIO ALCISTA vs BAJISTA
En un escenario alcista, para Robeco, el enfriamiento de las crisis geopolíticas y la mejora del consumo interno de China reactivarían el crecimiento mundial, con lo que el PIB de EEUU aumentaría hasta el 2,9% y el dólar se fortalecería.
Por el contrario, en el escenario bajista de la gestora, se prevé el desvanecimiento del excepcionalismo de EEUU, el estallido de la burbuja de la IA y el aumento del desempleo, lo que podría desencadenar una leve recesión.
«El cambio sincronizado es nuestro ‘acorde napolitano’: el momento en el que se entona una extraña armonía antes del gran final. Aunque no es el final de verdad. Cuando las economías toquen al unísono brevemente, los inversores deben ser ágiles y equilibrar el optimismo con la cautela en un entorno basado en los datos y sensible a las políticas», concluye Van der Welle.
Source: Bolsamania.com



