El metal precioso marcó un año récord en 2025, y ya se ha revalorizado cerca de un 20% en lo que llevamos de 2026. Y es que los inversores han encontrado en el oro el mejor refugio ante los vaivenes del mercado. Sin embargo, algunos expertos apuntan que el avance del oro va mucho más allá del simple ruido geopolítico que ha provocado el presidente de EEUU, Donald Trump, con Venezuela, Groenlandia, Irán o sus ataques a la Reserva Federal (Fed).
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«El oro no reacciona al ruido, sino que revaloriza el sistema», explica Stephen Innes, socio director de SPI Asset Management. «Sí, la información se mueve en torno a cualquier chispa geopolítica que brille en las pantallas ese día. Groenlandia se desvanece, Irán se enciende, Venezuela se calienta a fuego lento, la Reserva Federal se ve arrastrada a la arena política y los operadores especulan con los márgenes. Todo esto genera ruido y volatilidad a corto plazo, pero nada de esto explica la persistencia de esta tendencia», remarca.
Como dice, «el oro no ha estado subiendo debido al drama diario. Su precio se ha reajustado porque los inversores están recalibrando lentamente el coste de la estabilidad en un mundo ahogado en deuda».
«En esencia, esta ha sido una historia fiscal desde el principio, disfrazada de monetaria y geopolítica. Los déficits ya no son proyecciones abstractas, son una realidad», apunta el analista, que señala que «la credibilidad de las políticas se pone a prueba constantemente, y los balances soberanos hablan más que los bancos centrales».
Y es en ese entorno cuando el oro «deja de ser un botón de pánico y se convierte en un seguro». «No del tipo que se compra cuando la casa ya está en llamas, sino del que se renueva discretamente cada año porque los riesgos siguen aumentando», expone.
Source: Bolsamania.com



