Según el informe del banco, el Bubble Risk Indicator (BRI) aplicado al oro se sitúa cerca de 1, un nivel que históricamente se asocia con dinámicas de precios propias de episodios de sobrecalentamiento. BofA señala que este incremento del indicador refleja un entorno marcado por una elevada incertidumbre global, la debilidad del dólar y un aumento de la volatilidad implícita del oro, factores que han impulsado al metal a nuevos máximos.
El banco subraya que estas condiciones favorecen la demanda de oro como activo refugio, pero también incrementan los riesgos tanto de correcciones abruptas como de extensiones adicionales del rally. En este sentido, destaca que la volatilidad implícita del oro ha repuntado con fuerza a medida que el metal se ha vuelto más «exuberante», lo que ha encarecido las estrategias tradicionales de posicionamiento al alza.
BofA añade que el comportamiento del oro ha sido uno de los principales factores detrás del reciente aumento del estrés en los mercados de materias primas, registrando el mayor incremento semanal de volatilidad implícita desde marzo de 2020. Este movimiento se ha producido en paralelo a un repunte del estrés en divisas y a una caída significativa del dólar, un entorno que históricamente ha favorecido al metal precioso.
En este escenario, el banco considera que, aunque el atractivo del oro como refugio sigue vigente en un contexto de tensiones geopolíticas y elevada incertidumbre política, la superación de los 5.000 dólares eleva claramente el riesgo de burbuja y anticipa un comportamiento más volátil y menos lineal en los próximos meses.
Source: Bolsamania.com

