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Generali Investments prevé que EEUU crezca un 2,5% en 2026… pero avisa de riesgos a la baja

«Nuestra previsión de crecimiento para EEUU del 2,5% este año se sitúa por encima del consenso actual del 2,3%. Esta resistencia se basa en una sólida inversión empresarial, respaldada por incentivos fiscales favorables. La fuerte productividad podría dar lugar a una rentabilidad aún mejor, pero los riesgos a la baja son relevantes. La expansión en forma de K que se observó en 2025 continuará, y el crecimiento general seguirá siendo inusualmente frágil. La desconexión entre el fuerte crecimiento del PIB y el lento aumento del empleo mantendrá el desempleo en niveles elevados», explica Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali AM (parte de Generali Investments).

En este entorno, desde la firma indican que los hogares con ingresos más altos se beneficiarán de los fuertes efectos de riqueza impulsados por la renta variable, aunque potencialmente volátiles, que ahora están impulsando gran parte del gasto de los consumidores.

Y es que el comienzo del año ha estado marcado por un aumento de la incertidumbre política originada por la administración estadounidense, pero en Generali Investments esperan que varios de los factores adversos que caracterizaron el año 2025 se vuelvan neutros o incluso positivos en 2026.

«Las perturbadoras subidas arancelarias ya han quedado atrás. Siguen existiendo riesgos, como lo demuestra la reciente amenaza temporal de aranceles a los países europeos por las reivindicaciones de Estados Unidos sobre Groenlandia. Sin embargo, en nuestro escenario base esperamos cierto alivio, sobre todo porque la Administración reconoce que el aumento de los precios de productos destacados podría convertirse en una carga política con la proximidad de las elecciones de mitad de mandato de noviembre», añade Zanghieri.

Además, el analista espera que la próxima decisión del Tribunal Supremo reduzca ciertas restricciones y limite los futuros poderes arancelarios del presidente, lo que debería promover la estabilidad de la cadena de suministro, reducir la incertidumbre y aliviar los costes de importación.

Por otro lado, remarca que la postura fiscal está cambiando de forma decisiva hacia el estímulo. «El paquete fiscal ‘One Big Beautiful Bill’, que entrará en vigor en enero de 2026, reduce los impuestos individuales, especialmente para los hogares con mayores ingresos, e introduce nuevos incentivos fiscales, sobre todo para el gasto de capital. Esto supone un importante impulso fiscal, que probablemente se concentrará en la primera mitad del año y podría añadir hasta 0,8 puntos porcentuales al PIB anualizado».

Del mismo modo, Zanghieri pone el foco en que las condiciones han mejorado, con tipos de interés que retroceden desde sus máximos, diferenciales crediticios que se mantienen bajos y perspectivas positivas para el mercado bursátil. «Sin embargo, se espera que el impacto sobre el crecimiento económico sea limitado. A medida que la inflación se estabiliza, es probable que la Reserva Federal (Fed) aplique solo una nueva bajada de tipos, y las continuas preocupaciones sobre los desequilibrios fiscales y la errática formulación de políticas se reflejarán en las primas de riesgo».

INVERSIÓN LIDERADA POR LA IA

En Generali Investments también consideran que el gasto de capital seguirá siendo el principal motor del crecimiento en 2026, con una expansión de algo más del 4%.

«Si bien la inversión relacionada con la IA lideró el crecimiento de la inversión privada no residencial en 2025, prevemos una expansión más equilibrada este año, ya que la inversión no relacionada con la IA se recupera gracias a la reducción de los obstáculos políticos y a una mayor claridad en la cadena de suministro, lo que anima a los fabricantes a invertir».

En cambio, prevén que el crecimiento del consumo se ralentice hasta situarse en torno al 2,2% en 2026, frente al 2,6% de 2025. «La expansión del consumo no será generalizada; los hogares más ricos se beneficiarán en mayor medida de los recortes fiscales, mientras que los hogares con ingresos más bajos se enfrentarán a un crecimiento más débil de los salarios reales, un empleo lento y una disminución de los ahorros», subraya Zanghieri.

A este respecto, los ingresos reales y las perspectivas de empleo serán fundamentales en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. «Las posibilidades de que los republicanos mantengan el control de ambas cámaras dependen en gran medida de una mejora sustancial de la confianza de los consumidores y de la valoración del desempeño económico del Gobierno».

LENTA DESINFLACIÓN

En cuanto a la inflación, en Generali Investments proyectan que la subyacente del PCE terminará 2026 en torno al 2,5% interanual, lo que supone una reducción de 0,4 puntos porcentuales con respecto a su estimación para diciembre de 2025. «La mayor parte de la presión inflacionista se concentra en los servicios no relacionados con la vivienda, con dos factores principales en juego en 2026».

Por ello, en general, aseguran que los riesgos para la inflación se inclinan al alza, ya que el estímulo fiscal, que beneficia principalmente a los hogares más ricos, puede tener un efecto mayor de lo esperado sobre la demanda, especialmente teniendo en cuenta las continuas restricciones en la oferta de mano de obra.

«La administración ha comenzado a aplicar medidas para contener el aumento de los precios de determinados productos esenciales, como la reducción de los aranceles sobre las importaciones agrícolas y el anuncio de medidas para reducir las facturas de electricidad, aunque los detalles siguen sin estar claros, al igual que el alivio efectivo que proporcionarán», concluye Zanghieri.

Source: Bolsamania.com

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