Según David A. Meier, economista de Julius Baer, el retroceso del dólar responde menos a factores macroeconómicos clásicos y más a una pérdida de confianza ligada a la inconsistencia de la política económica y exterior de Estados Unidos. En la última semana, el índice dólar (DXY) ha caído en torno a un 2% y el cruce euro/dólar se ha situado por debajo de los niveles previstos a tres meses por la entidad —situados en 1,18—, a pesar de que el mercado descuenta que el próximo recorte de tipos de la Fed no llegará hasta junio.
Desde Julius Baer explican que esta debilidad se produce en un contexto en el que el dólar sigue estando, en términos generales, sobrevalorado.
«La reciente debilidad del dólar parece estar impulsada en gran medida por las incoherencias de la política internacional y doméstica de Estados Unidos, que han lastrado la confianza de los inversores. Como resultado, han resurgido las narrativas sobre la depreciación de la moneda, empujando al dólar a la baja incluso en ausencia de detonantes macroeconómicos», explica Meier. «Aunque el dólar se ha debilitado, sigue estando en gran medida sobrevalorado. Por ello, seguimos esperando más caídas debido al estrechamiento de su ventaja en tipos de interés. Nuestro objetivo a doce meses para el euro/dólar se mantiene en 1,22″, añade.
Los mercados de divisas están cada vez más influidos por la geopolítica
La debilidad del dólar ha tenido un impacto desigual entre las principales divisas. Dentro del G10, las mayores beneficiadas han sido la corona noruega y el dólar australiano, que destacan por ofrecer los rendimientos más elevados del grupo. En el caso del dólar australiano, los analistas subrayan además su ventaja cíclica, con un crecimiento del PIB que podría superar al de la mayoría de economías desarrolladas este año. Esta fortaleza respalda una postura más restrictiva del banco central de Australia, hasta el punto de que el mercado llega a descontar posibles subidas de tipos, lo que refuerza el atractivo de la divisa. No obstante, los expertos advierten de que se trata de una moneda muy sensible a la evolución de la demanda china y vulnerable en episodios de aversión al riesgo.
El yen japonés, por su parte, no se ha beneficiado de forma tan clara de la caída del dólar, aunque ha concentrado una atención mediática creciente. Este interés se explica por las tensiones recientes en la divisa nipona, ligadas a preocupaciones fiscales y a la posibilidad de intervención en el mercado de divisas. Desde Julius Baer mantienen una visión de apreciación moderada del yen, apoyada en una reducción gradual de los diferenciales de tipos de interés, si bien reconocen que la volatilidad podría seguir siendo elevada en el corto plazo debido a factores políticos y electorales.
Otros analistas coinciden en que la tendencia bajista del dólar podría encontrar pausas temporales. Estrategas de ING y J. Safra Sarasin Sustainable AM señalan que, aunque el billete verde ha sufrido fuertes ventas, algunos factores podrían ofrecerle apoyo puntual, como la solidez de los datos macroeconómicos de EEUU, la estacionalidad favorable en febrero o determinados eventos de mercado, como subastas de deuda o la temporada de resultados empresariales.
LAS IMPLICACIONES NEGATIVAS DE TRUMP
Más allá del corto plazo, el debate adquiere una dimensión estructural. Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, subraya que, a diferencia de años anteriores, los mercados de divisas están cada vez más influidos por la geopolítica. En este contexto, considera que la política de la administración Trump tiene implicaciones negativas a largo plazo para el dólar, al introducir un mayor grado de incertidumbre y erosionar la percepción de estabilidad institucional. Esta visión es compartida por otros analistas, que apuntan a que cualquier cuestionamiento de la credibilidad de la Reserva Federal podría convertirse en un nuevo factor de presión para la divisa estadounidense.
Una de las principales consecuencias de este entorno ha sido el fuerte respaldo a los metales preciosos. El oro y la plata —que se pagan en dólares— han sido algunos de los grandes beneficiados de la incertidumbre política y de la debilidad del dólar, reforzando su papel como activos refugio en las carteras. Los expertos coinciden en que, mientras persista un escenario de elevada volatilidad geopolítica y dudas sobre la política económica de EEUU, la presión sobre el dólar seguirá siendo un elemento clave para entender la dinámica de los mercados globales.
Source: Bolsamania.com

