El consumo privado impulsó la modesta expansión, compensando la debilidad de las exportaciones y el gasto público, ha explicado la Oficina del Gabinete de Japón. Los datos apuntan además que en términos anualizados la economía creció un 0,2%, en comparación con las previsiones del 1,6% y tras haber registrado una caída del 2,3% en el trimestre anterior.
Cabe recordar que en enero el Banco de Japón (BoJ) elevó su previsión de crecimiento económico para el año fiscal que finaliza en marzo de 2026, desde el 0,7% al 0,9%. Según dijo, espera una expansión moderada a medida que otros países retoman la senda del crecimiento, y apuntó que prevé un ciclo virtuoso de aumento de precios y salarios, respaldado por las medidas económicas del Gobierno y las condiciones financieras expansivas.
Además, la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, dijo tras su victoria en las elecciones a la Cámara baja de la pasada semana que apoyaría el crecimiento económico impulsando la inversión mediante una política fiscal «proactiva».
Lo cierto es que no dio más detalles, aunque anteriormente la dirigente japonesa se había comprometido a suspender los impuestos a los alimentos durante dos años y a aumentar el gasto en defensa al 2% del PIB del país.
En cualquier caso, antes de las elecciones Takaichi había anunciado un presupuesto récord de 122 billones de yenes para el año fiscal que comienza el 1 de abril, lo que marca un segundo año consecutivo de gasto récord y, además, con ello el Gobierno se compromete a apoyar a los hogares afectados por la presión del coste de la vida.
Y es que aunque la inflación de Japón se desaceleró drásticamente hasta el 2,1% en enero, su nivel más bajo desde marzo de 2022, los precios se han mantenido por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón durante 45 meses consecutivos.
Source: Bolsamania.com

