«Esperamos que la administración actúe rápidamente para replicar el arancel de aproximadamente el 13 % que existía antes del fallo del Tribunal Supremo, y que las implicaciones económicas directas de las diversas medidas sean limitadas. El aumento a corto plazo de la incertidumbre en materia de política comercial podría dar paso a una mayor estabilidad a medida que se aclare la situación arancelaria».
Así lo señalan Tiffany Wilding, economista en la gestora, y Libby Cantrill, jefa de políticas públicas en la firma, después de que hace unos días el Tribunal Supremo de Estados Unidos invalidara los aranceles que el presidente, Donald Trump, había impuesto en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977.
Por lo tanto, la mayoría de los aranceles de 2025 del Gobierno serán revocados y las empresas importadoras deberían recibir compensaciones. Sin embargo, con el tiempo, es probable que los niveles arancelarios vuelvan a subir hasta situarse aproximadamente en los niveles anteriores a la sentencia; la administración Trump está buscando otras vías más robustas desde el punto de vista jurídico para reconstruir el régimen arancelario.
«No esperamos que estos cambios arancelarios tengan un impacto neto directo significativo en la economía estadounidense», dicen.
Explican que, al eliminar una herramienta clave que la administración Trump había estado utilizando para imponer y amenazar rápidamente con aranceles, «la decisión del Tribunal obliga a la administración a aplicar los aranceles mediante medios más engorrosos y limitados, pero jurídicamente duraderos. Con el tiempo, esto debería reducir la volatilidad de la política comercial y aumentar la confianza de las empresas y los hogares para tomar decisiones financieras futuras».
En otras palabras, «la política comercial por tuits está llegando a su fin», aseguran.
Sobre la sentencia, a corto plazo, ven probable que la incertidumbre en materia de política comercial siga siendo elevada, a medida que se ultimen los detalles del nuevo régimen comercial, pero, a la larga, el fallo debería contribuir a aliviar la imprevisibilidad política que retrasó las decisiones de inversión y contratación en 2025.
«La capacidad de Trump para amenazar de forma rápida y flexible con aranceles antes de las negociaciones de política exterior por motivos muy diversos es ahora más limitada. La aplicación de aranceles más duraderos desde el punto de vista jurídico también conlleva más trámites. Esas restricciones de procedimiento deberían beneficiar en última instancia tanto a la economía estadounidense como a la mundial«, afirman.
Además, apuntan que, a pesar de la sentencia, «no es probable que los niveles arancelarios cambien mucho. Siempre ha habido medios más duraderos desde el punto de vista jurídico, aunque más engorrosos, para aplicar aranceles tanto a los países como a los productos. La administración ha afirmado que ahora está trabajando rápidamente utilizando esos medios para reconstruir lo que la sentencia del tribunal ha anulado, mientras aplica un nuevo arancel global temporal».
Así, sobe las repercusiones económicas, comentan que es probable que los efectos económicos directos de la sentencia del Tribunal Supremo y la respuesta de la Administración Trump «sean mínimos»: «Con los nuevos aranceles y exenciones, estimamos que el tipo arancelario medio efectivo es ligeramente inferior al que existía antes de la decisión de la IEEPA: un 11% frente a un 13%. Sin embargo, nuestra visión a largo plazo es que los tipos arancelarios se situarán en torno al 13% una vez que se impongan otros aranceles permanentes«.
Sí que podría haber ganadores y perdedores específicos por empresa y por país, dependiendo de los detalles. «Los reembolsos podrían proporcionar un alivio temporal marginal al sector empresarial (dependiendo de quién pueda cobrarlos), mientras que hay varios países que sentirán un alivio temporal durante los meses en que se impongan los aranceles de la Sección 122», comentan.
Dudan que las empresas repercutan el alivio temporal a los consumidores mediante ajustes a la baja de los precios. «Diversos estudios sugieren que las respuestas de los precios a los cambios en el IVA y los aranceles tienden a ser asimétricas, ya que históricamente los precios han sido más rígidos en respuesta a las perturbaciones negativas del IVA y los aranceles. Además, ante la expectativa de que pronto se apliquen aranceles más permanentes, es probable que las empresas se muestren reacias a ajustar los precios hasta que la administración haga la transición al nuevo régimen arancelario», concluyen.
Source: Bolsamania.com


