Ello, a pesar de que el presidente Donald Trump anunció una extensión del alto el fuego entre Israel y Líbano durante tres semanas, al tiempo que afirmó que «Estados Unidos trabajará con Líbano para ayudarle a protegerse de Hezbolá». Decir que este acuerdo no ha hecho nada por el ánimo del mercado sería mentir, pero también lo sería decir que el ha desatado una ola de optimismo en las bolsas mundiales.
Quizá en ello tiene algo que ver el propio Trump, que mientras pregonaba la paz por un lado, por el otro ordenaba «disparar a matar» a cualquier barco que colocase minas marinas en el estrecho de Ormuz. Y es que, pese a que el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos fue prolongado de forma indefinida por el propio Trump, lo cierto es que la tensión en la región todavía está en niveles demasiado altos como para ser cómodos para los inversores.
Tanto es así, que los expertos de Rabobank señalaban ayer que lo más probable es «una escalada antes de cualquier acuerdo». En primer lugar, porque se informa que EEUU ha dado a Irán un ‘plazo extraoficial’ de entre tres y cinco días para que elabore su propuesta de paz antes de que se reanuden los bombardeos, y el domingo sería la fecha límite.
Y en segundo lugar, porque continúan los ataques y las amenazas altisonantes por el tráfico en el estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula el 20% del suministro mundial de petróleo y gas. Cabe recordar que Estados Unidos ha asegurado que mantendrá su bloqueo pese a la extensión de la tregua, lo que provocó que Irán reinstaurase un bloqueo desde su lado horas después de haberlo levantado.
En este sentido, el petróleo actúa como prueba del algodón del sentimiento del mercado… y el sentimiento es que la situación dista, como poco, de ser la ideal. El barril de crudo Brent cotiza ahora cerca de los 110 dólares ($107,2, +2%), mientras que el WTI roza los 100 dólares ($97,5, +1,7%).
Según Rabobank, la tensión en los precios del crudo «podría alargar el proceso de normalización energética, que ya corre el riesgo de extenderse hasta el cuarto trimestre», añaden. Además, resuenan cada vez con más fuerza las advertencias de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que ha reiterado que «nos enfrentamos a la mayor amenaza energética de la historia».
MACRO
En este sentido, los datos macroeconómicos siguen mostrando los efectos del ‘shock’ que ha supuesto la crisis en Irán. Sin ir más lejos, la última lectura del índice de gestores de compra, o índice PMI, reflejó una «leve» recuperación de la actividad económica estadounidense en abril, aunque los precios de producción están subiendo al ritmo más acelerado desde mediados de 2022. Además, en el sector servicios la demanda «flaqueó».
Por su parte, la producción manufacturera registró un sólido aumento, pero S&P, que elabora este informe, cree que el dato tiene trampa, pues «reflejó en parte la acumulación de existencias ante la preocupación por la disponibilidad de suministros y el alza de los precios». «La inflación de los costes de los insumos se aceleró y los retrasos en la cadena de suministro empeoraron a un ritmo no visto desde mediados de 2022, lo que contribuyó al mayor incremento mensual de los precios medios de venta de bienes y servicios desde julio de 2022», explicó la firma.
De cara a la semana que viene, cualquier dato que se conocerá palidece ante la reunión de tipos de interés de la Reserva Federal (Fed). Con la nominación de Kevin Warsh como candidato para presidir el organismo, el banco central se reúne con la difícil tarea de qué hacer con los tipos de interés. En estos momentos, la herramienta FedWatch de CME cree que hay casi un 20% de opciones a que los tipos de interés bajen este año, aunque el banco central viene advirtiendo que dependerá de los datos que se conozcan.
EMPRESAS Y OTROS MERCADOS: INTEL, DISPARADO
En el plano empresarial, Intel destaca por encima del resto de valores. La tecnológica está absolutamente disparada después de batir expectativas con sus resultados y con sus previsiones, impulsados por la demanda de chips para centros de datos que alimentan la expansión de la IA, en particular sus procesadores de servidor Xeon.
«Aunque Intel ha tenido dificultades para competir en unidades de procesamiento gráfico (GPU) frente a Nvidia y AMD, sigue siendo fuerte en unidades centrales de procesamiento (CPU). A medida que las empresas construyen infraestructuras de IA, la demanda de CPUs también está aumentando, ya que son necesarias para respaldar los sistemas que rodean a las GPUs«, explica Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank. De hecho, Ozkardeskaya destaca que la propia Nvidia lanzó su CPU Grace a principios de este año para aprovechar esa demanda.
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Asimismo, esta experta recuerda que Intel también se beneficia de sus ambiciones como fabricador de chips para terceros y del apoyo del Gobierno de EEUU para relocalizar la producción de semiconductores. «Y, por si sirve de algo: Elon Musk dijo que utilizaría tecnología de Intel para construir su planta interna de fabricación de chips. Intel podría beneficiarse aún más de la demanda sostenida de CPUs vinculada a la expansión de la IA», agrega.
Al otro lado del Pacífico, SK Hynix reportó resultados igualmente sólidos. El beneficio aumentó significativamente, mientras que los ingresos crecieron con fuerza gracias a la demanda de chips de memoria. A su vez, TSMC se disparó hasta máximos históricos gracias a la flexibilización de las normas de inversión en Taiwán.
En otros mercados, el euro gana terreno frente al dólar ($1,168, +0,04%). La onza de oro se devalúa un 0,5% y pone en peligro los 4.700 dólares. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años avanza hasta el 4,335%. En el mercado de las criptomonedas, el bitcoin cae por debajo de los 78.000 dólares.
Source: Bolsamania.com



