Así se recoge en los datos publicados por la Comisión Europea, que destacan que «el optimismo económico mejora tanto en la Unión Europea (UE) como en la zona euro, pero las expectativas de empleo disminuyen en ambas regiones».
Como se detalla en el comunicado, el repunte del indicador de sentimiento económico (ESI) se debió a una mayor confianza en casi todos los sectores.
Así, la confianza de la industria subió (+0,6), reflejando una marcada mejora en la evaluación de los gerentes sobre las existencias de productos terminados y mayores expectativas de producción, mientras que las evaluaciones del nivel actual de carteras de pedidos se mantuvieron prácticamente sin cambios. En los servicios continuó mejorando (+0,5), impulsada por expectativas de demanda más positivas. Sin embargo, las evaluaciones de las tendencias en la demanda pasada y la situación empresarial pasada se mantuvieron en general estables.
En el comercio minorista experimentó un repunte notable (+1,2), reflejando las mejores evaluaciones de los minoristas sobre la situación empresarial pasada y su volumen de existencias. Al mismo tiempo, las expectativas comerciales de los minoristas se deterioraron ligeramente más. En el sector de la construcción continuó debilitándose (-0,6), ya que las expectativas de empleo de los constructores disminuyeron ligeramente, mientras que sus valoraciones de las carteras de pedidos se mantuvieron prácticamente sin cambios.
Entre las mayores economías de la UE, el ESI aumentó significativamente en los Países Bajos (+4,1), Alemania (+1,7) e Italia (+1,3), mientras que en España subió modestamente (+0,7) y se mantuvo prácticamente estable en Polonia (+0,3) y Francia (-0,2).
Por su parte, la confianza del consumidor se recuperó aún más de la fuerte caída registrada en marzo-abril (+1,2), gracias a la disminución del pesimismo de los consumidores respecto a la futura situación económica general en su país y la futura situación financiera de sus hogares. Las evaluaciones de los consumidores sobre la situación financiera pasada de sus hogares y las intenciones de realizar compras importantes también mejoraron ligeramente.
En cuanto al indicador de expectativas de empleo, descendió notablemente (-2,3 puntos, hasta 92,9), debido a revisiones a la baja de los planes de empleo en casi todos los sectores (comercio minorista, servicios y construcción), mientras que en la industria aumentaron ligeramente.
Respecto a las expectativas de precios de venta de los directivos, continuaron disminuyendo desde sus máximos de abril en los cuatro sectores empresariales, especialmente en la construcción y la industria. A pesar de este descenso, las expectativas de precios de venta se mantuvieron por encima de sus promedios a largo plazo en todos los sectores.
Finalmente, el Indicador de Incertidumbre Económica (IIE) también disminuyó por segundo mes consecutivo, en 1,2 puntos.
SEGUNDO INCREMENTO CONSEGUTIVO, AUNQUE MODERADO
Los analistas de ING destacan que el aumento del indicador de sentimiento económico marca el segundo incremento consecutivo, aunque moderado. «La mayor parte del muestreo se realizó antes de que se alcanzara el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Si el acuerdo se mantiene, podemos esperar nuevas mejoras«, dicen.
«La eurozona está cerrando un trimestre claramente negativo, con el estancamiento como una posibilidad real. Sin embargo, las expectativas para los próximos meses están aumentando. Resulta preocupante, no obstante, que las perspectivas de empleo se estén debilitando, lo que podría seguir lastrando al sector servicios», señalan.
En su opinión, «lo más importante en este momento de renovada preocupación por la inflación es que las expectativas sobre los precios de venta tanto de la industria como de los servicios cayeron drásticamente en junio. Esto indica que las presiones sobre la inflación subyacente ya se estaban atenuando antes del acuerdo y la posterior caída pronunciada de los precios del petróleo».
Para el Banco Central Europeo (BCE), creen que «la cuestión radica en la confianza que deposita en el frágil acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Porque, a primera vista, el momento de subir los tipos parece haber quedado atrás. Los precios del petróleo han caído rápidamente, la economía sigue estancada y, si bien las empresas seguirán trasladando el aumento de los costes a los consumidores, el ritmo al que planean hacerlo ya parece estar disminuyendo. Pero si el acuerdo no se mantiene y resurgen los problemas, las presiones inflacionarias podrían regresar rápidamente«.
«Por lo tanto, no está mal tomarse un tiempo para observar cómo se desarrollan los acontecimientos antes de la próxima decisión sobre los tipos de interés. Julio podría ser un buen momento para que el BCE haga una pausa, al igual que para el resto de Europa», indican.
Source: Bolsamania.com


