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Warsh y la Fed no asustan a Goldman Sachs: no ve nuevas subidas de tipos en 2026

No obstante, los últimos datos han dado un respiro a la Fed. En primer lugar, la inflación PCE, el indicador de precios favorito del banco central, subió al 4,1% en tasa general y al 3,4% en abril, en línea con las previsiones del mercado. En segundo lugar, el informe de empleo de junio mostró la creación de apenas 57.000 puestos de trabajo en la primera economía del mundo, alrededor de la mitad que preveía el mercado. Estos datos, explican los expertos, reflejan que la economía no está tan recalentada como se creía y compran algo de tiempo para que Warsh y los suyos reflexionen qué hacer con la política monetaria.

«Surgen muchas noticias de última hora sobre diversos asuntos; cuando entremos en esa sala y cerremos la puerta, mantendremos un buen debate. Pero no puedo decirles mucho más al respecto», explicó el presidente de la Fed en el foro de banqueros centrales que el Banco Central Europeo (BCE) organiza en Sintra. La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) está previsto para los días 28 y 29 de julio.

Pese a que los últimos datos, especialmente el informe de empleo, parecen haber sido lo suficientemente débiles como para empujar al mercado a reducir las expectativas de subida de tipos, lo cierto es que el consenso todavía espera que la Fed suba los tipos una vez este año, con una probabilidad ligeramente superior al 50% de que esto ocurra ya en septiembre. Sin embargo, Goldman Sachs no podría estar más en desacuerdo.

RECORTES… PERO NO EN 2026

La previsión de la firma estadounidense es sencilla: la Fed recortará los tipos de interés, solo que no lo hará este año. Goldman Sachs Research espera que la Federal Reserve reducirá el precio del dinero en junio y diciembre de 2027, frente a las previsiones anteriores de diciembre de 2026 y marzo de 2027 con las que contaba la entidad.

Asimismo, el gigante bancario sigue anticipando que el crecimiento del PIB estará «algo por debajo de su potencial» en la segunda mitad de este año, ya que los mayores precios del petróleo presionan el gasto de los consumidores. Sin embargo, ahora el equipo espera que la tasa de desempleo, situada en 4,2% en junio, aumente solo ligeramente hasta 4,4%, frente a una previsión anterior de 4,6 %. Este aumento del desempleo no sería «suficiente para generar una sensación de urgencia para reducir la tasa de fondos federales», afirma David Mericle, economista jefe para EEUU de Goldman Sachs.

Así pues, el equipo estima que el camino más natural para el FOMC sería retrasar nuevos recortes hasta que se disipen los efectos de los aranceles, de los mayores precios del petróleo y de otros impactos de la guerra en Oriente Medio, así como los efectos de la demanda relacionada con la inteligencia artificial (IA). Además, es probable también que los responsables de política monetaria pospongan los recortes hasta que la inflación PCE subyacente se acerque más al objetivo del 2%.

«Aunque los efectos de los aranceles deberían comenzar a disiparse pronto, el impacto combinado de estas tres fuerzas probablemente se mantendrá relativamente estable este año, manteniendo la inflación PCE subyacente por encima del 3% durante todo 2026«, añade Mericle.

Con todo, este experto considera que los factores «fundamentales» de la inflación parecen comportarse de forma más moderada en las últimas semanas. Y es que el crecimiento salarial está medio punto porcentual por debajo del nivel que Goldman Sachs Research considera compatible con una inflación del 2%, mientras que los indicadores adelantados del crecimiento de los alquileres también siguen muy bajos. Por ello, sus economistas esperan que la inflación caiga cerca del 2% en 2027, siempre que no se produzcan nuevos shocks de oferta.

¿PUEDE SUBIR TIPOS LA FED?

Esa es la gran pregunta del mercado en los últimos meses. El primer discurso de Warsh como presidente no hizo más que acrecentar esos temores y los últimos datos, aunque son tranquilizadores, no lo son lo suficiente: la herramienta FedWatch de CME otorga todavía un 50% de opciones a que el banco central suba el precio del dinero en septiembre. Goldman cree que este escenario es «poco probable», aunque lo es «algo más» de lo que inicialmente se podía pensar.

Mericle recuerda que, históricamente, la Fed no suele subir tasas en respuesta a shocks petroleros «que no parecen capaces de generar una inflación persistentemente alta», como parece ser el caso. Además, los economistas de Goldman «aún no observan señales de que el shock inflacionario de la guerra se esté extendiendo«. «Su indicador compuesto del riesgo de inflación persistente sigue en niveles bajos, aunque el aumento de las expectativas de inflación a largo plazo de la Universidad de Michigan lo ha elevado ligeramente», agrega.

Dicho esto, Mericle reconoce que el tono de la Fed se ha vuelto más agresivo (‘hawkish’) en las últimas semanas, con muchos participantes del FOMC señalando que las subidas de tasas son posibles si la inflación empeora. No obstante, Goldman Sachs Research considera que la resiliencia de la actividad económica y del empleo también reduce el umbral para una subida de tasas. «Un punto de partida más sólido para la economía reduce el riesgo de que una subida termine pareciendo un error costoso», afirma Mericle.

Por ello, la firma estadounidense mantiene su postura optimista de que la Fed no moverá ficha este año y reitera su previsión sobre la tasa terminal del banco central, aunque admiten tener «sentimientos encontrados» con esta estimación. Según Mericle, la verdadera tasa neutral –el nivel en el que la política monetaria ni estimula ni frena el crecimiento económico– es «algo difusa», lo que deja margen para que las percepciones de los miembros del FOMC influyan en las decisiones de política monetaria. Estos factores, apunta este experto, respaldan mantener la tasa de fondos federales en su nivel actual.

No obstante, la estimación mediana del FOMC sobre la tasa de largo plazo se ha mantenido estable durante el último año, y la mayoría de sus miembros sigue describiendo la política actual como «moderadamente restrictiva», previendo cierta normalización una vez que la inflación ceda. Una pausa prolongada, señala Mericle, también daría tiempo para que un buen desempeño económico convenza al FOMC de que la tasa actual ya es adecuada, e incluso podría ganar terreno el argumento de que la inusual fortaleza de la inversión en IA justifica, por ahora, tasas más altas. Por ese motivo, Goldman Sachs no descarta que la Fed mantenga las tasas sin cambios durante todo 2027 como alternativa plausible a su escenario base.

Sin embargo, la previsión ponderada por probabilidades del banco se ubica algo por debajo de ese escenario base, y de forma más marcada, por debajo de lo que actualmente proyecta el mercado. El IPC de julio, que se conocerá el próximo 14 de julio, será clave para seguir teniendo pistas de qué planea una Fed que parece estar en un lugar mucho más cómodo que hace unas semanas.


Source: Bolsamania.com

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