El IPC subyacente, por su parte, que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía, también aumentó un 1% en junio con respecto al año anterior, lo que representa una ligera disminución frente al aumento del 1,1% de mayo. Cabe destacar que los precios de los alimentos disminuyeron un 1,6% con respecto al año anterior, moderándose asimismo frente a la caída del 1,7% de mayo.
Por otro lado, se ha conocido también el índice de precios al productor (IPP), que subió en el sexto mes del año un 4,1% interanual, en línea con las previsiones de los economistas y superando el 3,9% registrado en mayo. Se trata del mayor crecimiento que se registra desde julio de 2022, aunque en términos intermensuales, el IPP disminuyó un 0,3%.
«La inflación en China disminuyó ligeramente en junio debido a la caída de los precios de la gasolina, mientras que la inflación del IPP continuó acelerándose. Si bien las fluctuaciones de los precios de la energía podrían influir en el ritmo de la reflación, es probable que un contexto de inflación positiva moderada siga siendo la tónica dominante», apuntan los analistas de ING.
Con este panorama, dicen estos expertos, y «salvo una escalada de tensiones en Oriente Medio mucho mayor de lo esperado, es improbable que se materialice el peor escenario posible para la inflación».
En este sentido, desde el banco holandés comentan que «si bien muchos banqueros centrales han estado sopesando la necesidad de contener la inflación, el entorno de precios en China se mantiene bastante controlado». Y es que «los datos están pasando de una situación cercana a la deflación a una inflación positiva baja», por lo que creen que «es poco probable que este nivel de inflación impida al Banco Popular de China (PBoC) tomar medidas de política monetaria, si lo considera necesario».
En opinión de los estrategas de ING, «dado que el crecimiento del crédito sigue siendo muy débil y que los datos de consumo e inversión internos muestran señales preocupantes, prevemos que podría haber una creciente necesidad de flexibilización monetaria en algún momento del tercer trimestre».
De hecho, señalan que los mercados pueden valorar el PIB del segundo trimestre, la publicación de datos de junio y la reunión del Politburó de julio para «evaluar el nivel de urgencia que podría requerirse en términos de apoyo político».
Según los analistas de ING, cabe esperar un recorte de tipos de interés de 10 puntos básicos en la segunda mitad del año, «aunque las probabilidades se inclinan cada vez más a favor de que se produzca en el tercer trimestre en lugar del cuarto».
Source: Bolsamania.com



