El mandatario norteamericano definió esta maniobra como «buena para la economía mundial», al tiempo que desde el país del Sol Naciente aseguraban que no tendrán reparos en «llevar a cabo una mayor intervención conjunta» si fuese necesario. Sin embargo, como decía cierto expresidente español, una cosa es ser solidario y otra cosa es serlo a cambio de nada, y Trump es de esta opinión.
Así lo creen los analistas de AJ Bell, quienes creen que los motivos de Washington «distan mucho de ser puramente desinteresados» y todo tiene que ver con uno de los grandes talones de Aquiles de la primera economía del mundo: su gigantesca deuda. Y es que, si Japón decidiera intervenir unilateralmente en los mercados de divisas, una forma de hacerlo sería vender parte de sus enormes reservas de bonos del Tesoro estadounidense.
1,1 billones de dólares. Esa es la cantidad de deuda soberana estadounidense que Tokio tiene en su haber, lo que lo convierte, con diferencia, en el mayor tenedor extranjero individual. Por lo tanto, es fácil ver cómo una venta masiva elevaría la rentabilidad de esos bonos y aumentaría la presión sobre unas finanzas públicas estadounidenses «cada vez más frágiles», con una deuda soberana que se aproxima a los 40 billones de dólares y una factura anual por intereses que ya absorbe una quinta parte de la recaudación fiscal del país norteamericano.
«Los llamados ‘vigilantes del mercado de bonos’ muestran una creciente inquietud en Estados Unidos. La rentabilidad de los bonos del Tesoro a treinta años se encuentra en su nivel más alto desde 2007, mientras que la de los bonos a diez años vuelve a acercarse al 5,00%, un umbral que también se superó por última vez en 2007», reflexiona Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell.
Para este experto «cualquier desaceleración económica o corrección bursátil» en Estados Unidos reduciría la recaudación tributaria y elevaría el gasto en prestaciones sociales, mientras que unas rentabilidades más altas de los bonos «consumirían aún más recursos públicos en un momento en que la guerra en Oriente Medio vuelve a impulsar el gasto en defensa».
Para minimizar ese riesgo, Japón ha dejado entrever que utilizará la nueva facilidad FIMA Repo de la Reserva Federal (Fed). Este mecanismo permite obtener financiación en dólares utilizando como garantía bonos del Tesoro estadounidense, evitando así tener que venderlos directamente para intervenir en el mercado de divisas.
Para Louise Loo, economista jefe para Asia de Oxford Economics, esto es una «pista de que querían evitar, en la medida de lo posible, ventas forzadas». En la misma línea, el estratega de State Street Masahiko Loo considera que el anuncio sobre el uso del FIMA Repo «puede ser incluso más importante que la propia intervención», ya que envía al mercado el mensaje de que Japón dispone de liquidez en dólares sin tener que desprenderse de sus bonos del Tesoro.
Sin embargo, Mould cree que no está claro que estas medidas basten para tranquilizar a los mercados de divisas, ya que, en su opinión, algunos recordarán cómo el repunte repentino del yen en agosto de 2024 desencadenó fuertes turbulencias en las bolsas mundiales.
EL BOJ, ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
Y es que el yen no es una divisa cualquiera para los mercados. Durante años ha sido una de las principales monedas de financiación del llamado ‘carry trade’: los inversores se endeudaban en yenes a bajo coste para invertir en activos de mayor riesgo. Sin embargo, la inesperada apreciación del yen en el verano de 2024 obligó a cerrar enormes posiciones cortas sobre la divisa, impulsó aún más su cotización y forzó nuevas liquidaciones por parte de quienes apostaban contra ella. Estos inversores tuvieron que vender otras posiciones largas —como acciones de mercados internacionales— que habían financiado mediante préstamos baratos en yenes.
En esta última ocasión, la divisa nipona se vio afectada por el anuncio de la primera ministra Takaichi de reducir durante dos años el impuesto sobre el consumo aplicado a los alimentos, a partir del 1 de abril de 2027, y por el temor a que esta medida ejerza aún más presión sobre unas finanzas públicas ya muy tensionadas, en un país cuya deuda pública equivale aproximadamente al 250% del PIB.
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«Una de las preocupaciones es que el Banco de Japón (BOJ, por sus siglas en inglés) tenga que volver a aplicar un programa de expansión cuantitativa (Quantitative Easing) y reanudar la compra masiva de bonos del Estado japonés para contener el aumento de los costes de financiación del Gobierno, que siguen creciendo de forma constante debido al elevado volumen de emisiones y a la persistente preocupación por la inflación», explica Mould.
Cabe señalar que la rentabilidad de los bonos japoneses a diez años se encuentra en su nivel más alto desde 1996, mientras que la de los bonos a treinta años —con un historial de negociación más corto— ha alcanzado un máximo histórico. «Ambas tendencias agravan aún más la fragilidad de las finanzas públicas japonesas», añade este experto.
Sin embargo, para el estratega de AJ Bell el gran problema está en el lado del Banco de Japón (BOJ, por sus siglas en inglés). Si bien el organismo ha elevado los tipos de interés cinco veces en los dos últimos años, el tipo oficial se sitúa aún en el 1%, un nivel que sigue siendo inferior a la inflación y muy alejado de los tipos vigentes en Estados Unidos. Muchas son las críticas que han recibido el gobernador Kazuo Ueda y sus compañeros del BOJ por su «excesiva cautela», pero Mould opina que el banco central se encuentra atrapado entre la espada y la pared.
Si el BOJ acelera las subidas de tipos para sostener el yen, contribuirá a encarecer todavía más el coste de financiación de la deuda y, además, corre el riesgo de fortalecer el yen » hasta el punto de perjudicar las exportaciones y ralentizar la economía, o incluso empujarla a la recesión». Por el contrario, un yen débil encarece las importaciones, alimenta la inflación y está provocando pérdidas a los tenedores de bonos del Estado japonés, lo que a su vez impulsa al alza la rentabilidad de esos títulos.
De ahí que AJ Bell considere que la solución más eficaz para defender la moneda sea una actuación «realmente decidida» por parte del Banco de Japón. Sin embargo, por ahora Tokio ha preferido recurrir al mercado de divisas y contar con el respaldo de Washington antes que modificar de forma agresiva su política monetaria. Y eso, para los expertos, es síntoma de que esto no es más que una tirita.
EL MERCADO DUDA CON EL YEN
Precisamente por ello, analistas como los de ING creen que esta intervención «no modifica los fundamentos del mercado», pues la Reserva Federal sigue cerca de subir los tipos de interés, mientras que Tokio «mantiene una combinación de políticas monetaria y fiscal expansivas que continúan presionando» a su divisa.
«Nos cuesta creer que esta actuación conjunta consiga llevar al USD/JPY de manera sostenida por debajo del nivel de 155», apuntan estos expertos. Sin embargo, el equipo de estrategas del banco neerlandés opina que sí puede desempeñar una función «de contención», evitando que los inversores impulsen el USD/JPY por encima de 160 y «dando tiempo a Tokio para introducir políticas más favorables al yen». Entre ellas podrían figurar nuevos incentivos para fomentar la inversión en activos financieros domésticos japoneses.
Sin embargo, no todo el mundo es tan optimista. Robin Brooks, investigador sénior de la Brookings Institution, cuestiona los métodos utilizados por parte de Estados Unidos al considerar que «está confundiendo a los mercados y resultará contraproducente«. «A primera vista, esto puede dar la impresión de que la intervención será más efectiva que las anteriores, pero la participación de Estados Unidos plantea más preguntas que respuestas, especialmente la extraña noticia de que vendiera euros para comprar yenes», apunta este experto.
Y es que, para Brooks, ninguna intervención podrá revertir una depreciación causada por los problemas estructurales del mercado de bonos japonés. «Mientras las rentabilidades de la deuda pública japonesa sigan artificialmente limitadas, el yen continuará sobrevalorado y tendrá que depreciarse», sentencia.
Source: Bolsamania.com

