«Hay que tener en cuenta que la intensidad de las economías respecto al petróleo es mucho menor que históricamente, pues los servicios cuentan mucho más. Además, la guerra en Irán ha forzado a los productores a buscar alternativas«, señala César Pérez, director global de inversiones de la firma.
Y es que el multilateralismo basado en normas ha dado paso a la rivalidad multipolar, con un aumento de las tensiones geopolíticas, mayor regionalismo y búsqueda de autonomía estratégica de los Gobiernos. «A ello se añade que, a medida que el mundo pasa de combustibles fósiles a la electrificación, la demanda de materias primas tiene implicaciones de influencia geopolítica».
«De manera que hemos pasado de un mundo de políticas monetarias dominantes, expansión cuantitativa y bajada de tipos de interés a uno de dominancia fiscal, donde los Gobiernos, además de financiar la inversión en infraestructuras y defensa, así como la transformación tecnológica y energética, deben aumentar el gasto social ante el envejecimiento, con persistentes déficits presupuestarios», remarca Pérez.
Así que, tal y como aseguran en Pictet WM, este entorno incierto se agrava a corto plazo con la «tecflación». «Los datos son el nuevo petróleo y, tras muchos años de escasa inversión, experimentamos aceleración en capital fijo, por la inteligencia artificial (IA). Nunca se han gastado tanto tan rápido. Puede ampliar la capacidad productiva con menores costes laborales unitarios y tener efectos desinflacionarios a largo plazo».
Pero a corto plazo, como ha ocurrido en EEUU, genera presiones de precios de la electricidad, chips de memoria, transformadores y materiales de construcción para centros de datos y puede añadir alrededor de 0,3% a la inflación subyacente de consumo personal.
DE FOMO A FEMO
Ahora bien, los expertos de la firma destacan que las compañías tienen crecimientos nominales y pasan cierta inflación a los clientes. «Más aún, hemos pasado de FOMO, fear of missing out, a FEMO, fabulous earnings momentum, con un crecimiento de beneficios que solo se había visto saliendo de recesiones».
Pero habrá ganadores y perdedores. De hecho, dicen que en el sector tecnológico, hay que diferenciar las compañías que invierten en capital fijo en IA y empiezan a mostrar que lo monetizan. «Aquellas capaces de utilizar sus datos propios de manera superior podrán mejorar los márgenes. En este sentido nos gusta Amazon. También Meta y Google«.
Pero los modelos como Open AI y otros se encuentran entre la regulación y la competencia de China. «El riesgo es que en la próxima roda de financiación les sea más difícil levantar dinero o lo hagan a valoraciones menores. Empresas como ChangXin Memory Technologies (CXMT), el mayor fabricante chino de chips de memoria DRAM, que disparó su valoración de mercado 500 % el primer día masiva salida a bolsa en Shanghái, puede poner en peligro el segmento bajo de los chips. Además, ahora con la IA se programa fácilmente y hay compañías de software en el mercado privado que no podrán salir a cotizar», afirma Pérez.
SECTOR POR SECTOR
Con este telón de fondo, ¿por qué empresas apostar? En Pictet WM abogan por ir compañía por compañía, sector por sector, y muestran preferencia, entre otros, por los bancos en Europa.
«Hemos estado muy positivos en renta variable de mercados emergentes, que lo han hecho muy bien. En este contexto las economías emergentes recuperan un papel central como proveedores de infraestructura, ‘picos y palas’ para la expansión global de la IA y recursos que sustentan la seguridad energética, que diseñan, producen y ensamblan, especialmente en el norte de Asia».
«De manera que actualmente el universo de renta variable y de deuda de mercados emergentes está vinculado a un ciclo de inversión plurianual. La ‘desdolarización’ puede aumentar en Asia, con apreciación estructural de monedas como el dólar taiwanés, won de Corea del Sur y yuan de China», detallan.
En cambio, están ‘infraponderados’ en renta fija, donde se decantan por la baja sensibilidad a variaciones de tipos de interés. «Hay que tener en cuenta que, con la lucha por el capital, en un contexto de inflación estructuralmente mayor, es probable que los inversores exijan mayor compensación por prestar a largo plazo».
Todo ello «refuerza la conveniencia de carteras diversificadas, que incorporen activos reales tangibles necesarios para infraestructuras de IA y las economías electrificadas. Además, estamos positivos en activos alternativos, donde los hedge funds son buenos diversificadores», concluye Pérez.
Source: Bolsamania.com



