Según ha explicado Bloomberg, la idea de una salida ha sido tema de conversaciones con funcionarios de Estados Unidos, pero aún no se ha tomado una decisión final. Esta decisión confirmaría el realineamiento político en Caracas desde que el presidente Donald Trump derrocó a Maduro y tomó el control de las ventas de petróleo del país.
Venezuela, que alguna vez fue un miembro destacado de la OPEP, ha perdido importancia a medida que las sanciones de EEUU y la agitación interna han devastado su industria petrolera. El país produjo 1,16 millones de barriles diarios en julio menos de la mitad de lo que producía hace una década. Sin embargo, la producción ha aumentado este año.
Dada su menor producción, es poco probable que una eventual salida de Venezuela tenga un efecto inmediato significativo en los mercados mundiales de petróleo, actualmente dominados por las repercusiones de la guerra de EEUU con Irán.
Sin embargo, la idea está ganando fuerza en medio de la frustración pública expresada por Irak y otros países con las obligaciones que implica pertenecer al grupo. Una salida de Venezuela aumentaría las dudas sobre si la OPEP puede mantenerse unida y seguir influyendo en los precios del crudo. Un mayor deterioro podría llevar a sus miembros a una feroz competencia por participación de mercado, repitiendo la breve guerra de precios de 2020.
La posible retirada de Venezuela de la OPEP podría abrir el camino para que compañías petroleras internacionales de EEUU y otros países desempeñen un papel más importante en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, lo que podría contribuir al superávit mundial de petróleo previsto para los próximos años por la Agencia Internacional de Energía y otros destacados pronosticadores.
UNA VICTORIA PARA TRUMP
La eventual separación de Caracas sería una victoria para Trump, crítico desde hace mucho tiempo de la OPEP y de su capacidad para elevar los precios del petróleo y los costos de los combustibles para los consumidores estadounidenses.
La creciente influencia de Washington también se refleja en las conversaciones de EEUU con líderes venezolanos para adquirir una participación significativa en los campos petroleros del país, un hecho que habría sido impensable anteriormente.
Negociadores de ambos países están discutiendo esa propuesta. Algunas de ellas dijeron que uno de los posibles acuerdos discutidos contempla un arrendamiento por 100 años de varios campos petroleros.
Adquirir una participación en las reservas petroleras de Venezuela supondría una intervención casi sin precedentes de EEUU en la economía de otro país, pero también está en línea con la llamada Doctrina Monroe de Trump
Source: Bolsamania.com


