Los movimientos de los activos digitales llegan tras un nuevo repunte del petróleo que ha llevado al crudo Brent a superar los 100 dólares y al West Texas a empezar a divisar esta cota psicológica. El recrudecimiento de las tensiones entre Irán y Estados Unidos amenazan con tensionar todavía más los mercados energéticos justo en a las puertas de la temporada de frío.
En el mercado de divisas, la atención se centró en el yen, que volvió a la zona de 150 por dólar tras las advertencias del secretario del Tesoro, Scott Bessent, y en el dólar canadiense, que llevó al dólar estadounidense por debajo de 1,38 después de que entraran en vigor los aranceles de represalia y Estados Unidos prohibiera algunas importaciones procedentes de Canadá.
Por otro lado, el aumento de las rentabilidades de las deudas también presiona a los activos de riesgo: la rentabilidad del bono estadounidense a diez años superó ayer el 4,83%, máximos desde noviembre de 2023, mientras que el rendimiento del bono a 20 años rebasó el 5,32% y se mantiene alrededor del 5,30%. Bessent anunció que triplicará el tamaño de las recompras iniciales de bonos, hasta adquirir un máximo de 6.000 millones de dólares en títulos con vencimientos dentro del tramo de 10 a 20 años. Sin embargo, este anuncio no ha sido suficiente para parar la sangría.
Según Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote Bank, el problema es que las recompras pueden aportar liquidez y suavizar temporalmente los movimientos, pero difícilmente pueden hacer desaparecer los motivos que llevan a los inversores a exigir mayores rentabilidades: el petróleo al alza, las crecientes preocupaciones inflacionistas, el fuerte endeudamiento estadounidense y las dudas sobre la política fiscal, comercial y geopolítica de Washington.
Todo ello dirige la atención a la Reserva Federal (Fed), ya que el mercado da prácticamente por hecho que al banco central no le quedará más remedio que subir los tipos en su reunión de septiembre. Según la herramienta FedWatch de CME, el consenso de analistas otorga una probabilidad superior al 60% de que la Fed tenga que subir el precio del dinero el próximo 16 de septiembre. Además, de cara a final de año, otorga casi tantas probabilidades a que solo haya una subida como a que haya dos. En estos momentos, los expertos debaten si el banco central debe actuar ya o esperar, aunque ello suponga actuar con mayor contundencia si las perspectivas de inflación empeoran.
Para ello serán clave los datos de inflación de agosto de EEUU, que se conocerán el viernes. El consenso espera que la inflación subyacente se modere hasta el 2,4% interanual, al tiempo que prevé que el IPC general se mantenga en el 3,4%. «Un dato en línea mantendría abierto el debate. Uno claramente superior a lo esperado complicaría bastante más el escenario para la Fed, especialmente después de unos datos de empleo que ya han reducido las expectativas de recortes», explica Javier Molina, analista sénior de mercados de eToro.
«El mercado está negociando ahora los tipos de interés, más que cualquier factor específico de las criptomonedas», destaca Jasper De Maere, operador OTC de Wintermute, «Esperamos algo más de volatilidad a medida que avancemos hacia el final de esta semana, cuando se publiquen los últimos datos macroeconómicos antes de la decisión de la Fed sobre los tipos. Los 75.000 y 82.000 dólares siguen siendo los niveles clave de cara a la reunión del FOMC del 15 y 16 de septiembre».
Por otro lado, el indicador de volatilidad implícita a 30 días de bitcoin (BVIV) aumenta ligeramente y ahora se encuentra por encima de sus medias móviles simples de 50 y 100 días. Según los expertos, esto podría marcar el comienzo de otro repunte de la volatilidad, algo que suele caracterizar a los mercados bajistas, aunque la subida de precios de agosto también se produjo en un contexto de aumento del BVIV. El indicador equivalente de ether, EVIV, también está intentando superar su media móvil simple de 100 días.
En otro orden de cosas, el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, afirmó que la industria de las criptomonedas saldrá beneficiada en términos de claridad regulatoria independientemente del resultado de la votación del Senado del 15 de septiembre sobre la CLARITY Act, la ley de estructura de mercados para los activos digitales. «Si se aprueba, estupendo, tendremos una ley. Francamente, si no se aprueba, también será un buen resultado porque la SEC y la CFTC han dicho que están preparadas para publicar nuevas normas, y vamos a conseguir claridad regulatoria de una manera u otra, el día 15 o uno o dos días después», admitió.
Source: Bolsamania.com

