El Índice de Precios al Consumo (IPC) pasó del 2,9% en julio al 3,1% en agosto, un incremento que se ha situado en línea con las previsiones de los analistas, y que encuentra su explicación, principalmente, en el encarecimiento de la gasolina y el gasóleo, cuyos precios subieron un 23% respecto al mismo mes del año anterior.
En concreto, el precio de la gasolina aumentó 9,1 peniques por litro durante el mes, situándose en una media de 161,3 peniques. El del diésel, por su parte, subió 14,2 peniques por litro, alcanzando una media de 181,8 peniques.
Y las tarifas aéreas también experimentaron un fuerte ascenso, con una subida del 6,2% entre julio y agosto.
Cabe destacar que este repunte de la inflación se produce tras el aumento del 13% en el tope de precios de la energía fijado por el regulador Ofgem, provocado por el encarecimiento del petróleo y el gas a raíz del conflicto en Irán.
Por su parte, el IPC subyacente (excluyendo energía, alimentos, alcohol y tabaco) se mantuvo en el 2,6% en agosto, sin cambios respecto a julio.
Lo ocurrido con los precios no hace más que aumentar la presión sobre el Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) para que controle el alza de los precios con una subida de los tipos de interés. Este jueves el banco central anunciará su decisión.
Y no solo, eso, ya que el incremento de la inflación amenaza también con socavar los esfuerzos del primer ministro británico, Andy Burnham, para aliviar el encarecimiento del coste de la vida. John Healey, el ministro de Hacienda, detallará el próximo mes, durante la presentación de los presupuestos, las medidas previstas para apoyar a los hogares.
Source: Bolsamania.com


