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Expectación y calma en las criptos antes de una avalancha de datos macro clave

Esto, en un contexto en el que la relajación del petróleo ayuda a mejorar el optimismo del mercado, pero en el que los rendimientos de la deuda preocupan a los inversores. Este martes, el precio del crudo cayó ayer más de un 5%, arrastrando a la baja el rendimiento de los bonos estadounidenses a 2 años, mientras que los rendimientos a más largo plazo siguieron subiendo. Concretamente, el Treasury a 30 años superó el 5,60% de rentabilidad, su nivel más alto desde 2002, y el diferencial entre los bonos a 2 y 10 años se amplió hasta los 35 puntos básicos. Sin embargo, el diferencial entre los rendimientos estadounidenses a 2 y 10 años vuelve a ampliarse, después de haber caído por debajo de los 20 puntos básicos en septiembre.

«La caída de ayer en los rendimientos a corto plazo sugiere que los inversores ya están reduciendo parte de sus expectativas de una Fed agresiva, incluso mientras los rendimientos a más largo plazo continúan subiendo», explica Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank. De acuerdo con esta experta, este alivio de las expectativas se vio respaldado por unos datos de la encuesta de vacantes de empleo (JOLTS) más débiles de lo esperado, que mostraron que las ofertas de empleo cayeron más de lo previsto en agosto, hasta un mínimo de cinco meses. La confianza de los consumidores, por su parte, retrocedió hasta un mínimo de 12 años.

En este sentido, el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, afirmó la Fed puede tomarse su tiempo para revisar los datos económicos antes de tomar su próxima decisión sobre los tipos de interés, aunque espera un aumento adicional antes de que acabe el año. «Si la economía evoluciona de manera ampliamente coherente con mis previsiones, podría ser apropiado un ajuste adicional al alza del rango objetivo de los fondos federales a finales de este año para favorecer un retorno más oportuno de la inflación al objetivo», señaló.

Por ello, hoy el foco se traslada casi por completo a los datos macroeconómicos de EEUU. En concreto, al informe de empleo ADP de septiembre, que sirve de antesala al dato oficial que se conocerá el viernes; de la última actualización del PIB del segundo trimestre y de los datos del deflactor de consumo PCE de agosto. En particular, el PCE subyacente, el indicador de inflación subyacente preferido por la Reserva Federal, centra todas las miradas.

Según Ozkardeskaya, un crecimiento sólido combinado con una recuperación del mercado laboral permitiría a la Fed subir los tipos para combatir las crecientes presiones inflacionistas, siempre que las presiones sobre los precios resulten preocupantes. «Eso mantendría la presión alcista sobre los rendimientos a corto plazo y sobre el dólar estadounidense, al tiempo que pesaría sobre las acciones«, añade.

Por el contrario, si los datos de crecimiento y empleo quedan por debajo de las expectativas mientras la inflación permanece elevada, podríamos volver a ver una reducción del diferencial entre los bonos estadounidenses a 2 y 10 años. Esto, subraya, podría seguir perjudicando el apetito por el riesgo y, finalmente, provocar una reversión de parte de la reciente fortaleza del dólar.

«Unos datos sólidos de PIB y empleo junto con un PCE inferior a lo esperado sería el mejor escenario posible —aunque con una probabilidad menor—. Podría aliviar la presión sobre los rendimientos y apoyar a las acciones. Pero, de nuevo, es el supuesto más alejado de nuestro escenario base, ya que el aumento de la inflación es el principal quebradero de cabeza y necesita ser abordado», sentencia.

Pese a ello, los inversores del mercado de las criptomonedas siguen siendo bastante optimistas. Según la plataforma de análisis ‘onchain’ CryptoQuant, su Bull Score, que mide si el bitcoin se encuentra o no en una fase alcista, arroja una lectura de 90 puntos sobre 100 posibles. Esta puntuación combina indicadores ‘onchain’ y de mercado en una única lectura, y aumentó después de que el bitcoin superara su media móvil de 365 días la semana pasada, un movimiento que la firma considera una confirmación de que el mercado alcista está en marcha.

Sin embargo, la demanda que impulsó ese movimiento ya se está debilitando. CryptoQuant estima que la demanda en el mercado al contado se ha reducido en unos 170.000 BTC durante los últimos 30 días. Asimismo, la demanda de futuros se está enfriando todavía más rápido y cayó de unos 164.000 BTC el 14 de septiembre a 16.000 BTC el 29 de septiembre, un descenso del 90% en apenas 15 días. Además, los tenedores de ‘altcoins’ están trasladando masivamente sus tokens a los ‘exchanges’, lo cual podría limitar también cualquier intento de repunte.-

«Sin nueva demanda, los repuntes tienen dificultades para prolongarse», apunta Julio Moreno, responsable de investigación de CryptoQuant, «Con la demanda al contado todavía en contracción y el crecimiento de los futuros estancándose, resulta más difícil sostener las subidas a corto plazo«.


Source: Bolsamania.com

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