El índice bancario europeo, el Euro Stoxx Banks (SX7E), ha retrocedido un 7% desde sus máximos, en un contexto marcado especialmente por el fuerte repunte de las rentabilidades de la deuda francesa y la ampliación del diferencial entre los bonos galos y alemanes. Sin embargo, Morgan Stanley considera que el movimiento responde fundamentalmente a la incertidumbre en los mercados soberanos y a cierta recogida de beneficios, mientras que «los fundamentales y las perspectivas de beneficios deberían seguir siendo resistentes».
«Los fundamentales y las perspectivas de beneficios de los bancos deberían seguir siendo resistentes»
De hecho, la firma resume su tesis señalando que «el múltiplo de los bancos está más en riesgo que los beneficios». Es decir, las turbulencias pueden seguir penalizando las valoraciones bursátiles a corto plazo, pero, por ahora, no aprecia un deterioro equivalente de las cuentas de las entidades.
Morgan Stanley cree que el sector parte de una posición sólida, caracterizada por niveles récord de rentabilidad y capital, unos tipos del Banco Central Europeo (BCE) todavía elevados y una aceleración del crecimiento del crédito corporativo. «Aunque no podemos descartar cierta recogida de beneficios a corto plazo, creemos que sería necesario un periodo prolongado de volatilidad en los mercados de bonos y de ampliación del diferencial OAT-Bund para descarrilar los sólidos fundamentales actuales«, afirma.
«COMPRAR LA CAÍDA»
La corrección ha vuelto a abaratar considerablemente al sector. Los bancos de la zona euro cotizan ahora a unas 9,5 veces los beneficios previstos para 2027, lo que supone aproximadamente un 30% de descuento frente al conjunto del mercado europeo. Morgan Stanley calcula, además, que el coste de capital implícito del sector ha regresado a niveles cercanos al 12%.
A pesar de las turbulencias, la firma continúa esperando un crecimiento anual compuesto del beneficio por acción del 13,5% entre 2025 y 2028. No obstante, reconoce que probablemente será necesaria una mayor estabilidad en el mercado de deuda soberana para que los inversores vuelvan a apostar decididamente por el sector y se produzca una recuperación de los múltiplos.
En este contexto, Morgan Stanley considera que la caída provocada por el sentimiento del mercado representa «una atractiva oportunidad para comprar la caída en los bancos europeos». La firma recuerda, además, que correcciones comparables de tres sesiones en el sector han dado paso a un comportamiento relativo superior durante la semana y el mes siguientes en el 79% de las ocasiones, porcentaje que alcanza el 92% en un horizonte de un año.
Entre sus principales apuestas aparecen ABN Amro, Deutsche Bank, Lloyds, Santander y UniCredit. Morgan Stanley también considera que algunos valores han sido castigados en exceso. Es el caso de CaixaBank, sobre la que mantiene una recomendación de ‘neutral’, pero cuya caída de alrededor del 9% en una semana le parece excesiva teniendo en cuenta que opera en un mercado que debería mostrar mayor resistencia a las actuales turbulencias de la deuda.
DE IRÁN A LA DEUDA FRANCESA
La opinión favorable sobre el sector no es nueva. Ya en mayo Morgan Stanley mantenía una «visión positiva» sobre los bancos europeos y situaba también a Santander entre sus valores favoritos, después de unos resultados del primer trimestre mejores de lo esperado.
Morgan Stanley no ve inminente la activación del Instrumento para la Protección de la Transmisión
Entonces, sin embargo, el principal elemento de incertidumbre procedía de la guerra de Irán y de sus posibles consecuencias macroeconómicas y crediticias. La firma advertía de que la situación en Oriente Medio «podría derivar en mayores provisiones«, aunque consideraba que el apoyo de unos tipos más elevados y unos balances con menor riesgo permitiría mantener los beneficios bajo control.
Cinco meses después, el foco de riesgo ha cambiado, pero Morgan Stanley mantiene su tesis favorable sobre la banca. Ahora es la deuda soberana europea, y particularmente Francia, la que está poniendo a prueba al sector. El diferencial de la deuda francesa frente al Bund alemán se ha ampliado en 67 puntos básicos desde finales de junio, frente a 44 puntos en Italia, 42 en Grecia y 17 en España.
La firma considera, no obstante, que el impacto directo sobre el capital de los bancos debería ser manejable. Debido a la exposición limitada de las carteras OCI y a las coberturas existentes, calcula que el efecto medio sobre el CET1 será inferior a 5 puntos básicos en la mayoría de las entidades, aunque algunos bancos de España, Grecia e Italia podrían sufrir una erosión de entre 10 y hasta 35 puntos básicos.
SIN TENSIONES GRAVES EN LA FINANCIACIÓN
Otro argumento que sustenta el optimismo de Morgan Stanley es que las tensiones todavía no se han trasladado de forma significativa a la financiación bancaria. «Los mercados de financiación permanecen ordenados», afirma la entidad, que recuerda que el estrés se concentra por ahora en el mercado soberano.
La deuda bancaria Tier 2 y sénior se ha ampliado entre 20 y 30 puntos básicos desde los mínimos del año, un movimiento que Morgan Stanley considera manejable. Además, los bancos cuentan con una posición holgada de liquidez, con un LCR medio del 175%.
«Sería necesario un periodo prolongado de estrés para incrementar el coste de financiación», señala la firma. Como referencia, calcula que un aumento de cinco puntos porcentuales en el grado de traslado de los tipos a los depósitos —equivalente aproximadamente a 10 puntos básicos en su remuneración— supondría un impacto negativo medio de alrededor del 3% sobre los beneficios del sector.
EL BCE, DE MOMENTO, VIGILA
La evolución de Francia y la posible propagación de las tensiones al resto de Europa serán ahora determinantes. Morgan Stanley considera que el BCE está «vigilando de cerca» la situación, pero no cree que sea inminente la activación del Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI).
Para recurrir a esta herramienta no bastaría con una ampliación significativa del diferencial entre Francia y Alemania. El BCE tendría que detectar «una distorsión grave» en la transmisión de la política monetaria. Morgan Stanley considera que la secuencia de respuesta más probable sería primero una intervención verbal, posteriormente un posible ajuste del ritmo de reducción del balance —QT— y, solo después, la eventual activación del TPI.
Con el diferencial OAT-Bund alrededor de los 140 puntos básicos, la firma no considera que el BCE pueda concluir todavía que el movimiento carece de justificación fundamental, dadas las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda francesa. Lo que preocupa especialmente es la velocidad del deterioro: de los aproximadamente 55 puntos básicos de ampliación registrados durante el último mes, unos 33 se produjeron solo la semana pasada.
Por ello, Morgan Stanley vigilará especialmente el posible contagio a otros mercados soberanos. Si las primas de riesgo de otros países comenzaran a subir sin que lo justificaran sus fundamentales, aumentaría la posibilidad de una respuesta del BCE.
Source: Bolsamania.com

