El creador de ChatGPT puso ayer muy nervioso al mercado, debido a una desviación en su cifra de ingresos que no ha dejado a nadie indiferente, y es que de un plumazo han desaparecido 20.000 millones de facturación, lo que ha castigado a las empresas del sector en bolsa.
La compañía confirma ahora una facturación de 50.000 millones de dólares, frente a los 70.000 reportados anteriormente, lo que ha vuelto a enfriar las expectativas sobre la demanda real de inteligencia artificial (IA) y ha puesto en duda las altas valoraciones de las empresas del sector.
«Las acciones estuvieron bajo presión y los valores tecnológicos sufrieron fuertes ventas. El descenso se debió a las últimas cifras de ingresos anualizados de OpenAI: la compañía anunció que sus ingresos para este año alcanzarían los 70.000 millones de dólares, impulsados por las ventas a empresas, una cifra 20.000 millones inferior a algunas estimaciones previas», destaca Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB.
Esta experta explica que la previsión de ingresos de OpenAI «inquietó al mercado a última hora del jueves, al surgir dudas sobre la sostenibilidad del auge del gasto de capital (capex) en inteligencia artificial justo antes de la temporada de resultados».
«No obstante, como hemos observado desde el verano, la inversión en IA ha registrado oleadas tanto de entradas como de salidas de capital en los últimos meses. Aunque existe cierto escepticismo respecto a la magnitud del despliegue de la IA, los costes que conlleva y si el retorno será suficiente para justificar dicha inversión, esta incertidumbre nunca perdura», añade.
Ahora, ve «posible que el escepticismo en torno a los ingresos de OpenAI se disipe este viernes, y los futuros de la renta variable estadounidense apuntan a una apertura al alza en la jornada de hoy».
Sin embargo, apunta que «los indicios de una desaceleración en el crecimiento de la IA y la caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían propiciar una rotación hacia sectores cíclicos del mercado bursátil, brindando así a las empresas no tecnológicas la oportunidad de recortar distancias».
«El sector tecnológico cayó y los mercados asiáticos tuvieron un desempeño inferior. Aunque la mayoría de los sectores cerraron al alza, no fue una sesión de apetito por el riesgo. Los sectores defensivos lideraron el mercado; los bienes de consumo básico y la energía figuraron entre los de mejor comportamiento. Esta mañana, los futuros vuelven a cotizar al alza», comentan los expertos de Danske Bank.
Por otro lado, la atención del mercado recae también sobre el crudo, ya que el presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró que no atacará a Irán antes de las elecciones de mitad de mandato (‘mid term’) que se celebrarán el próximo 3 de noviembre. Sus palabras, de nuevo, han tenido un importante efecto en el mercado del petróleo, y es que este viernes el crudo se relaja y cae un 1% tras el subidón que registró ayer.
En cuanto a la agenda macro, el gasto de las familias en Japón avanzó en agosto menos de lo esperado y el Gabinete de gobierno aprobó una reducción de impuestos al consumo (durante 2 años alimentos baja al 1% desde el 8%) que será seguida de transferencias directas a familias de bajos ingresos.
Así, el Nikkei 225 de Japón ha caído un 0,02% hasta los 69.030, mientras que el Topix ha finalizado la sesión con un avance del 0,33%. El índice de referencia australiano S&P/ASX 200 ha subido un 0,64% y el Kospi de Corea del Sur ha permanecido cerrado. El CSI 300 de China continental ha cerrado con un avance del 0,20% y el Hang Seng de Hong Kong ha ganado un 1,53%.
Source: Bolsamania.com



