En un amplio informe dedicado a analizar el modelo de negocio y la estrategia del grupo español, el banco destaca que ACS ha intensificado desde comienzos de esta década su apuesta por áreas como los centros de datos, las fábricas de baterías y semiconductores, los minerales críticos, las energías renovables o la movilidad sostenible.
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Según JP Morgan, estos negocios permiten a ACS aprovechar tendencias estructurales como la inteligencia artificial (IA), la digitalización, la electrificación y la transición energética, al tiempo que ofrecen oportunidades de expansión de márgenes, ya que requieren una mayor especialización y presentan un menor grado de comoditización que la construcción convencional.
Los centros de datos han sido, de hecho, el principal motor de crecimiento en los últimos años, con Turner —filial de Hochtief— en primera línea del despliegue de estas infraestructuras y contribuyendo tanto al crecimiento de los ingresos como a la mejora de los márgenes.
TRES VÍAS PARA CAPTURAR EL ‘BOOM’ DE LOS CENTROS DE DATOS
JP Morgan subraya que ACS pretende beneficiarse del crecimiento de los centros de datos desde tres posiciones diferentes dentro de la cadena de valor. En primer lugar, como empresa de ingeniería y construcción, aprovechando especialmente la experiencia de Turner en Norteamérica. En segundo, como inversor y promotor, aportando capital propio a grandes instalaciones que posteriormente alquilará a ‘hiperescaladores’ y otras empresas. Y, finalmente, el grupo aspira a desarrollar también servicios de nube y capacidad GPU a través de centros de datos de menor tamaño.
Para desarrollar esta estrategia inversora, ACS constituyó junto a GIP, de BlackRock, una ‘joint venture’ al 50% denominada Coravel. JP Morgan recuerda además que ACS cuenta con acuerdos de exclusividad para invertir de forma independiente en otros 850 MW de proyectos de centros de datos.
La dimensión potencial del negocio es elevada. ACS está analizando una cartera de proyectos que supera los 11 GW en Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico. Coravel ya ha conseguido su primer contrato con un ‘hyperscaler’ en Dallas-Fort Worth, que comprende alrededor de 140 MW de capacidad informática y contempla derechos de expansión para otros 100 MW.
TURNER, UNA PIEZA CLAVE
JP Morgan dedica especial atención a Turner, que considera una pieza fundamental de la transformación de ACS. La compañía representó en 2025 alrededor del 52% de los ingresos del grupo y el 31% del EBITDA, y mantiene relaciones con los cinco grandes operadores de centros de datos hiperescaladores. Cuenta con más de 200 proyectos activos en este ámbito y más del 90% de su actividad en centros de datos procede de clientes recurrentes.
JP Morgan considera a Turner una pieza fundamental de la transformación de ACS
El banco destaca asimismo las características de su modelo de negocio. Entre el 75% y el 85% de los ingresos de Turner se trasladan a los subcontratistas que ejecutan los trabajos, lo que permite a la compañía reducir el riesgo de construcción, mantener un balance poco intensivo en activos y limitar sus necesidades de capital.
ACS también pretende trasladar el modelo de Turner a nuevos mercados. En Europa, la compañía ha identificado más de 20.000 millones de euros en proyectos potenciales, apoyándose en las relaciones que ya mantiene con grandes clientes tecnológicos.
MENOS RIESGO EN LA CONSTRUCCIÓN TRADICIONAL
Paralelamente, ACS está tratando de reducir el riesgo de sus negocios tradicionales. JP Morgan explica que el grupo ha ido abandonando los contratos cerrados a precio fijo, que dejan al constructor más expuesto a la inflación y a costes imprevistos, para sustituirlos por contratos colaborativos con un mayor reparto de riesgos. A cierre de 2025, el 93,7% de los contratos de ACS se consideraban ya de menor riesgo, según la información recogida por el banco.
Esta transformación se complementa con una estrategia de inversión directa en los nuevos sectores. ACS contempla unos 4.500 millones de euros de inversiones ‘greenfield’ hasta 2030, financiadas en gran medida mediante la generación de caja de sus propios negocios.
El grupo calcula que cada millón de euros de capital invertido en un proyecto ‘greenfield’ puede generar alrededor de 23 millones de actividad para sus negocios de contratación, creando así un círculo entre inversión y construcción dentro del propio grupo.
UN BALANCE CON CAPACIDAD PARA CRECER
JP Morgan destaca también la posición financiera de ACS. El banco considera que su deuda neta consolidada es «muy saludable» y se sitúa claramente por debajo de la de otros grupos comparables, lo que le proporciona capacidad para financiar sus planes de inversión sin renunciar a aumentar la remuneración al accionista.
El marco de asignación de capital para 2026-2030 contempla alrededor de 1.500 millones de euros anuales de flujo de caja operativo, de los que unos 600 millones se destinarían cada año a dividendos. ACS espera obtener además entre 1.000 y 1.500 millones adicionales mediante desinversiones de activos no estratégicos, especialmente Clece, para financiar adquisiciones.
El contrapunto está en Abertis. JP Morgan recuerda que la concesionaria presentaba al cierre de 2025 un apalancamiento de 5,2 veces deuda neta sobre EBITDA y necesita continuar invirtiendo para reemplazar los beneficios que perderá conforme venzan sus concesiones. Francia concentra el 35% de su EBITDA y las concesiones de Sanef y SAPN expiran en 2031 y 2033, respectivamente.
Pese a este desafío, Abertis mantiene el compromiso de repartir al menos 600 millones de euros anuales en dividendos hasta 2038.
Source: Bolsamania.com

