Como se explica, el crecimiento de agosto se debió a un aumento del 0,8% en la producción, mientras que los servicios no mostraron crecimiento y la construcción cayó un 0,2%.
Así, los servicios se estancaron tras el crecimiento del 0,5% en julio. La mayor contribución positiva provino del comercio mayorista y minorista, específicamente de la reparación de vehículos de motor y motocicletas, que creció un 2%.
La producción creció un 0,8%, tras un aumento del 0,3% en julio. Este avance se debió a la expansión de la industria manufacturera (1,2%), la minería y la extracción de canteras (1,4%) y el suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado (0,1%).
En las manufacturas, el crecimiento fue del 1,2%, dos décimas más que en julio. La mayor contribución positiva provino de la fabricación de productos farmacéuticos básicos y preparados farmacéuticos (5,1%).
Por su parte, la construcción disminuyó un 0,2%, lo que supone la cuarta bajada consecutiva en la serie mensual, que incluye una caída del 0,5% en julio. Se debió exclusivamente a las obras nuevas, que disminuyeron un 0,7%.
«Reino Unido presentó un crecimiento económico superior al esperado. El PIB de agosto aumentó un 0,1% intermensual, desafiando las expectativas de una caída del 0,1%. Teniendo en cuenta las revisiones, incluso con una producción plana en septiembre, el crecimiento del PIB del tercer trimestre se situaría en el 0,7% intertrimestral, muy por encima de la proyección del 0,1% del Informe de Política Monetaria del Banco de Inglaterra de julio».
Es lo que comenta Patrick Munnelly, socio de estrategia de mercado de Grupo Tickmill, que considera que «esto refuerza considerablemente la idea de que la economía ha sido más resiliente de lo que esperaban los responsables políticos«.
«Reino Unido sigue siendo vulnerable a la misma dinámica en forma de K que se observa en otros lugares. El crecimiento de los servicios de mayor valor y los sectores vinculados a la tecnología puede inflar el PIB agregado, mientras que la construcción, los hogares de bajos ingresos y los consumidores dependientes del crédito se ven afectados. El Banco de Inglaterra debe decidir si responder a la aparente resiliencia o a la debilidad distributiva subyacente«, añade.
Source: Bolsamania.com




