CC Patio Trigal Of 1A-13. Valencia. Vzla
+58 241-8421521

Pánico y euforia: la importancia de gestionar las emociones en un entorno convulso

El segundo mandato de Donald Trump es un claro ejemplo. La incertidumbre de su política arancelaria y el temor al conflicto bélico en el Golfo Pérsico han despertado miedo, ansiedad y, como consecuencia, han condicionado numerosas decisiones de inversión. Sin embargo, los mercados de renta variable mantienen una tendencia alcista desde su victoria electoral. En el de deuda pública, por el contrario, el repunte de las rentabilidades ha provocado caídas en el precio de los bonos y ha vuelto a recordar que la renta fija también está sujeta a riesgos.

Como asesor financiero, considero que, para gestionar adecuadamente los riesgos inherentes a una cartera —cuya percepción se intensifica en situaciones de miedo y tiende a minimizarse durante los periodos de euforia—, es importante preguntarnos en un primer momento no cuánto estamos dispuesto a ganar, porque eso es fácil, sino qué pérdida temporal seríamos capaces de soportar sin abandonar nuestro plan de inversión.

Es importante no construir la cartera siguiendo el último titular

Mucha gente me dirá: «Si invierto es para ganar». Vale, de acuerdo, pero, si se produce un escenario adverso temporal, ¿qué caída podría soportar manteniendo la tranquilidad y sin modificar precipitadamente mi estrategia?

Esta reflexión permite asignar a la cartera un nivel de riesgo coherente, evita que la volatilidad provoque decisiones erráticas y aumenta las probabilidades de alcanzar nuestros objetivos financieros a largo plazo.

Otro principio importante es no construir la cartera siguiendo el último titular. Las noticias explican lo que está ocurriendo, pero rara vez señalan por sí solas el mejor momento para comprar o vender. Cuando una información llega al gran público, una parte relevante de sus efectos puede estar ya incorporada a los precios.

Los mercados son soberanos y anticipar de forma recurrente el inicio de una tendencia, especialmente bajista, resulta extraordinariamente complicado. En los últimos años hemos convivido con titulares extremos sobre una posible burbuja en el segmento de la inteligencia artificial, el riesgo inflacionista o las consecuencias económicas de los conflictos geopolíticos. Algunos de estos riesgos terminan materializándose y otros no, pero es extraordinariamente complicado, por no decir imposible, anticiparlos todos de forma recurrente en el tiempo

Un buen ejemplo de lo que explico lo encontramos en el mercado de renta fija: ¿es ahora un buen momento para comprar deuda pública estadounidense o bonos de los principales emisores europeos?

Si nos fijamos únicamente en lo que nos pagan, la respuesta podría parecer evidente. Con datos consultados a 15 de octubre de 2026, el bono del Tesoro estadounidense a diez años ofrece una rentabilidad cercana al 5,10%, un nivel no visto desde 2007, mientras que el bono alemán al mismo plazo se sitúa alrededor del 3,4%. En Francia, la rentabilidad del bono a diez años ronda el 4,7% y, para encontrar niveles similares, tendríamos que remontarnos aproximadamente a 2003.

Ahora bien, ¿qué nivel de riesgo de duración, crédito, liquidez y reinversión estoy dispuesto a asumir? Y, en el caso de invertir en Estados Unidos, ¿qué exposición quiero mantener frente a una posible variación del dólar?

Puedo reducir algunos de estos riesgos recurriendo al tramo corto. Si compro deuda francesa con vencimiento próximo a un año, obtengo una rentabilidad cercana al 3%, sin embargo, no cubro la inflación —situada en septiembre en el 3,8% en la zona euro y en el 3,4% en Francia— y cuento con riesgo de reinversión: cuando vence un bono a corto plazo, puede que las condiciones disponibles para volver a invertir ya no sean tan favorables.

¿Qué puedo hacer entonces? Una posibilidad es ampliar el plazo de la inversión. El bono francés a cinco años ofrece aproximadamente un 4,1%. El inversor obtiene así una rentabilidad nominal superior durante más tiempo, pero también asume una mayor sensibilidad a los movimientos de los tipos de interés.

Conviene recordar que renta fija no significa precio fijo. Si el inversor conserva el bono hasta el vencimiento y el emisor cumple sus obligaciones, conoce de antemano los flujos nominales que recibirá. Sin embargo, el precio del bono fluctúa durante toda su vida. Lo que puede ser fijo es el cupón; no lo son necesariamente el valor de mercado de la inversión ni su rentabilidad final si se vende antes del vencimiento.

En este artículo he utilizado el ejemplo de la deuda pública francesa, un tema especialmente relevante en la actualidad y que, bajo mi criterio, comienza a ofrecer un equilibrio interesante entre rentabilidad y riesgo.

Francia continúa sometida al procedimiento de déficit excesivo y la Comisión Europea prevé para 2026 un déficit equivalente al 5,1% del PIB. A pesar de este deterioro fiscal, el país conserva fortalezas estructurales relevantes: es la segunda economía de la zona euro, cuenta con una base productiva diversificada, un sistema financiero desarrollado y algunos de los grupos empresariales más internacionalizados del mundo.

Asimismo, aunque el Banco Central Europeo no está obligado a actuar ante una prima de riesgo justificada por el deterioro de los fundamentales fiscales, dispone de mecanismos para afrontar posibles dinámicas desordenadas de mercado.

Este esquema puede trasladarse a otros activos, como la bolsa. El S&P 500 ha subido en torno al 35% desde la victoria electoral de Donald Trump. Sin embargo, tanto en 2025 como en 2026 se han producido episodios de mayor volatilidad asociados a la política comercial, la inflación, los tipos de interés y la incertidumbre geopolítica.

Por ello, gestionar adecuadamente los riesgos es indispensable para evitar que las emociones decidan y provoquen actuaciones erráticas en nuestras inversiones.

Pánico y euforia siempre formarán parte del viaje. La diferencia no está en evitar que aparezcan, sino en contar con una estrategia que impida que sean ellas quienes decidan el destino de nuestras inversiones.

MARCOS SÁNCHEZ CID

Director del Departamento de Gestión y Asesoramiento

URSUS-3 CAPITAL A.V.


Source: Bolsamania.com

Noticias Relacionadas

Dejar una respuesta