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El BCE apunta a las renovables como escudo de la eurozona frente al shock energético

La economía de la eurozona ha demostrado una resistencia mayor de la esperada ante el repunte de los precios de la energía registrado en 2026. Así lo recoge el artículo publicado este miércoles por el organismo bajo el título ‘Resilience of the euro area economy – weathering one shock, preparing for the next’, elaborado por Óscar Arce, Gerrit Koester y Beatrice Pierluigi.

Los autores destacan que, pese a las sucesivas perturbaciones de los últimos años, la actividad económica ha mantenido una trayectoria de crecimiento moderado. De hecho, excluyendo los datos más volátiles de Irlanda, el PIB de la eurozona se situó en el segundo trimestre de 2026 un 0,6% por encima del nivel registrado a finales de 2025.

Una de las principales claves de esta resistencia es la transformación del sistema energético europeo. Según el BCE, las empresas y los hogares han mejorado su eficiencia energética durante las últimas tres décadas, al tiempo que la economía ha reducido su dependencia del petróleo y el gas.

«La economía de la zona del euro se ha vuelto estructuralmente menos expuesta a las fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles«, explican los autores.

El cambio también se refleja en la composición de la actividad económica, cada vez más orientada hacia sectores menos intensivos en energía, como los servicios. Según el análisis, la economía de la eurozona depende actualmente del petróleo aproximadamente la mitad que a principios de la década de 1990.

A esta evolución se suma el avance de las renovables, que reduce la necesidad de importar combustibles fósiles y contribuye a contener los precios mayoristas de la electricidad. Una mayor generación renovable limita las horas en las que las centrales de gas determinan el precio de la electricidad, reduciendo así la transmisión de las subidas del gas al mercado eléctrico.

España constituye un ejemplo de esta transformación. De acuerdo con los datos recogidos por el BCE, la proporción de horas en las que las centrales de gas fijaron el precio de la electricidad cayó desde alrededor del 80% en 2020 hasta algo más del 20% en los nueve primeros meses de 2026.

EL APOYO PÚBLICO Y LA IA TAMBIÉN AYUDAN

La transición energética no es el único factor que explica la resistencia de la economía europea. El BCE también destaca el papel del apoyo fiscal, la fortaleza del mercado laboral y el impulso internacional de la inversión vinculada a la inteligencia artificial (IA).

El apoyo presupuestario previsto para 2026 se ha duplicado respecto a las estimaciones de diciembre de 2025, hasta alcanzar el equivalente a 0,5 puntos porcentuales del PIB. Este respaldo responde, principalmente, al aumento del gasto en defensa e infraestructuras en Alemania y, en menor medida, a las medidas destinadas a compensar el encarecimiento de la energía.

Asimismo, el auge de la IA ha favorecido las exportaciones europeas de bienes de equipo y productos industriales especializados, mientras que la evolución del empleo ha contribuido a sostener las rentas de los hogares y el consumo.

Sin embargo, los autores advierten de que parte de estos apoyos podría ser temporal y de que persisten riesgos asociados a los conflictos geopolíticos y a posibles interrupciones del suministro energético.

Por ello, el BCE defiende que Europa debe seguir avanzando en la transición verde, reforzar las interconexiones eléctricas entre países e invertir en redes para aprovechar mejor la electricidad renovable. El objetivo es reducir la dependencia exterior y preparar a la economía para futuras crisis. «La reciente perturbación energética pone de relieve varias áreas en las que una mayor adaptación podría reforzar la resiliencia», concluye el análisis.


Source: Bolsamania.com

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