Un análisis de Morningstar sitúa a Thales, Leonardo, Rheinmetall, Avio y OHB entre las cotizadas que permiten seguir esta transformación.
El interés coincide con el protagonismo bursátil de SpaceX, que este pasado miércoles se disparó en Wall Street tras presentar unos ingresos trimestrales de 14.575 millones de dólares, un 161% más interanual. La comparación tiene límites: el grupo de Elon Musk combina lanzamientos y comunicaciones por satélite con un negocio de inteligencia artificial de creciente peso. Por ello, sus resultados no pueden interpretarse únicamente como un termómetro del sector espacial.
En Europa, la apuesta responde también a una prioridad estratégica: reducir las dependencias externas en infraestructuras esenciales. Un ejemplo es IRIS², la futura red europea de comunicaciones seguras, cuya constelación prevista se amplió en agosto a 348 satélites. En España, ese movimiento tiene reflejo en Indra, que controla el 89,68% de Hispasat tras completar su adquisición a Redeia.
EL NEGOCIO VA MÁS ALLÁ DE LOS COHETES
Según explica Loredana Muharremi, analista de Morningstar, la expansión de las constelaciones genera oportunidades a lo largo de toda la cadena de valor: sensores, infraestructura terrestre, comunicaciones seguras, procesamiento de datos y vigilancia del entorno espacial. El atractivo industrial no se limita a poner los satélites en órbita, sino que incluye las tecnologías necesarias para aprovecharlos después.
En ese escenario, la experta identifica a Thales y Leonardo como potenciales beneficiarias destacadas entre los grandes grupos europeos de defensa que analiza. Ambas participan en Thales Alenia Space, dedicada a sistemas y fabricación de satélites, y en Telespazio, especializada en operaciones y servicios espaciales.
Su actividad tuvo una demostración reciente con el lanzamiento de los satélites de observación terrestre Sentinel-3C y FLEX, para los que Thales Alenia Space ejerció como contratista principal. Ambos viajaron en la misión Vega-C VV30, lanzada en septiembre desde la Guayana Francesa.
Además, Thales y Leonardo tienen previsto combinar sus actividades espaciales con las de Airbus. El proyecto contempla una nueva compañía que podría estar operativa en 2027, sujeta a autorizaciones regulatorias y otras condiciones. Por tanto, debe entenderse como una operación pendiente, no como una integración ya culminada.
RHEINMETALL: VIGILANCIA DESDE EL ESPACIO
Rheinmetall ofrece una exposición más centrada en el reconocimiento militar. El grupo alemán controla el 60% de Rheinmetall ICEYE Space Solutions, mientras que la especialista finlandesa ICEYE posee el 40% restante.
La sociedad trabaja con satélites de radar de apertura sintética, capaces de obtener imágenes de día, de noche y con nubosidad. Esta tecnología conecta la actividad espacial con las necesidades de inteligencia y vigilancia de las fuerzas armadas, aunque su evolución seguirá condicionada por los contratos y la ejecución industrial.
AVIO Y OHB: LA VÍA ESPECIALIZADA
Para una exposición más concentrada, el análisis recoge a Avio y OHB. La italiana Avio participa en el desarrollo y operación de lanzadores, con Vega-C como una de sus principales referencias. La alemana OHB, que continúa cotizando en Fráncfort, está especializada en satélites y sistemas espaciales.
Michael Filatov, analista de Berenberg citado por Morningstar, destaca los vínculos de ambas con la demanda europea de capacidades espaciales soberanas. La firma estima que la economía espacial mundial podría superar el billón de dólares en 2030, frente a unos 500.000 millones en 2025.
Ese crecimiento potencial no garantiza rentabilidades bursátiles. Los grandes grupos ofrecen negocios diversificados, mientras que las especialistas concentran más su exposición. Las valoraciones, las necesidades de financiación, los plazos de los programas y los riesgos técnicos serán determinantes para que la apuesta europea se traduzca en beneficios para sus accionistas.
Source: Bolsamania.com


