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¿Qué preocupa a los inversores? Xi y Trump no convencen, la inflación resurge, Starmer cada vez lo tiene peor…

Las respuestas son múltiples, pero todas confluyen en una misma idea: el mercado vuelve a ponerse nervioso por la inflación, por el petróleo, por los bonos y por una creciente sensación de incertidumbre política y geopolítica.

1. Xi-Trump decepcionan: sin acuerdo sobre Ormuz

La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China ha terminado dejando un sabor agridulce en los mercados. Aunque Trump y Xi Jinping escenificaron cordialidad y anunciaron avances hacia una «estabilidad estratégica» entre ambos países, los inversores esperaban mucho más.

«La visita de Trump a China terminó realmente con muy poco que mostrar»

Neil Wilson, analista de Saxo, resume el sentir del mercado: «La visita de Trump a China terminó realmente con muy poco que mostrar. Todo tuvo el aspecto de dos partes mostrándose cordiales para la foto».

La gran decepción ha sido Irán y el estrecho de Ormuz. El mercado confiaba en que la cumbre ayudara a desbloquear la reapertura de esta vía clave para el transporte mundial de petróleo, pero no ha habido avances reales.

«El mercado descontaba una cumbre positiva entre EEUU y China y, en cambio, se está centrando en la falta de avances para reabrir el estrecho de Ormuz«, explica Kathleen Brooks, directora de análisis de XTB.

2. El petróleo sube, los temores por la inflación también

Con Ormuz todavía bloqueado parcialmente y sin señales claras de solución diplomática, el petróleo vuelve a dispararse. El Brent supera nuevamente los 109 dólares y el West Texas cotiza por encima de los 104 dólares.

«El mundo está consumiendo sus últimas redes de seguridad», advierte Samer Hasn, analista sénior de XS.com, que alerta de que los inventarios mundiales están cayendo a un ritmo récord. Según recuerda, la Agencia Internacional de la Energía estima que las reservas globales se redujeron en 250 millones de barriles entre marzo y abril.

Los analistas temen que este repunte energético vuelva a alimentar la inflación justo cuando el mercado ya empezaba a asumir que la Reserva Federal (Fed) tendría que mantener los tipos elevados durante más tiempo.

Los últimos datos estadounidenses no ayudan. El IPC subió un 3,8% en abril y el índice de precios de producción (PPI) alcanzó el 6% interanual, máximos desde 2022.

Richard Hunter, director de mercados de Interactive Investor, cree que «las alarmas empiezan a sonar en el mercado de bonos», ya que los inversores consideran cada vez más probable una subida de tipos por parte de la Fed. «El petróleo ha vuelto a subir y tanto el IPC como el PPI han llegado muy por encima de lo esperado», recuerda.

3. Starmer, en la cuerda floja

Otro de los focos de preocupación está en Reino Unido. El primer ministro británico, Keir Starmer, atraviesa uno de sus momentos políticos más delicados.

La dimisión de Wes Streeting y el posible desembarco de Andy Burnham en Westminster han abierto una crisis interna en el Partido Laborista que inquieta seriamente a los mercados.

«Reino Unido está en una posición económica, fiscal y política muy complicada»

«Reino Unido está en una posición económica, fiscal y política muy complicada«, señala Neil Wilson. «Nadie parece capaz de presentar un plan creíble para sanear las finanzas y asegurar el crecimiento».

Los inversores temen especialmente un giro más a la izquierda dentro del laborismo y un aumento del gasto público y del endeudamiento. Kathleen Brooks apunta que se considera a Burnham «el candidato menos amigable para el mercado».

La libra esterlina acumula ya una caída semanal del 1,5% y es la divisa más débil entre las principales monedas. Al mismo tiempo, las rentabilidades de la deuda británica siguen disparándose.

‘Bloomberg’ resume la situación con crudeza: el sistema bipartidista británico «se ha hecho añicos» y cambiar otra vez de líder «hará poco por arreglar lo que ya está roto».

4. Las rentabilidades de los bonos

El otro gran problema para las bolsas son los bonos. Las rentabilidades siguen escalando con fuerza tanto en Estados Unidos como en Europa.

El bono estadounidense a 10 años ha alcanzado máximos de un año, mientras que los Gilts británicos a 10 y 30 años se han disparado entre 10 y 11 puntos básicos esta semana.

«El aumento de las rentabilidades está empezando a asustar a los inversores», advierte Kathleen Brooks. «Sin el apoyo de bajadas de tipos y con los rendimientos globales subiendo, es difícil ver cómo Wall Street puede seguir manteniendo máximos históricos».

Y, sin embargo, la tecnología sigue resistiendo. Nvidia subió más de un 4% este jueves y Cisco se disparó un 13% tras publicar resultados. Además, el espectacular debut bursátil de Cerebras Systems —que duplicó su valor en su estreno— demuestra que el apetito por la inteligencia artificial sigue intacto.

La gran pregunta ahora es cuánto tiempo podrán seguir ignorando las bolsas el repunte de la inflación, el petróleo y los bonos.


Source: Bolsamania.com

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